LOS ARRESTOS de tres presuntos miembros de ETA llevados a cabo en suelo francés el pasado miércoles han supuesto un balón de oxígeno para el Gobierno español frente a la estrategia desarrollada por el PP para desgastar al Ejecutivo socialista por su supuesta inacción ante la organización armada.
La confirmación, por parte de policías galos, de la autoría de ETA en el robo de armas ocurrido el pasado 23 de octubre cerca de Nimes había erosionado la posición gubernamental y, por ello, el ministro de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba aseguró ayer que las detenciones son el mejor ejemplo de que «no se ha bajado la guardia» frente a ETA por parte del Ejecutivo.
Para Rubalcaba, los arrestos son la prueba de que el Gobierno y las fuerzas de seguridad «no han bajado la guardia ni un milímetro». El titular de Interior recordó que el Ejecutivo español ya había advertido de que cualquier «acción criminal» de ETA tendría consecuencias y señaló que el Gobierno seguía con atención los movimientos de la banda en Francia. «No hay nada más opuesto a la paz que la violencia: la violencia y prepararse para ejercerla. Son dos acciones opuestas radicalmente a la paz», advirtió Rubalcaba.
El ministro recordó que ya hace diez días comentó que se habían detectado movimientos de ETA en Francia y que las fuerzas de seguridad no iban a bajar «ni un milímetro la guardia», afirmaciones que, apuntó ayer, «se concretan» en la «operación policial» que ha acabado con las detenciones.
El propio Rubalcaba telefoneó el miércoles por la noche al portavoz del PP en el Congreso, Eduardo Zaplana, para darle cuenta de la operación policial. Según confirmaron fuentes de la dirección ‘popular’, Rubalcaba adelantó a Zaplana los primeros pasos del operativo que llevaron a cabo, de forma conjunta, las policías española y francesa.
La citada operación ha servido para detener, además de a Zigor Garro, a Marina Bernadó y Ekain Mendizabal, que son, supuestamente, miembros del aparato de logística de la organización armada. Las fuerzas de seguridad los arrestaron en la localidad gala de Quezac, cerca de Toulouse, al tiempo que registraron un chalé que utilizaban y se hicieron con un ordenador y un coche de su propiedad.
Contactos con el PP
Durante la mañana de ayer, ya en el Congreso de los Diputados, Rubalcaba mantuvo un encuentro con Zaplana en el que le ofreció más datos de la operación policial contra ETA y que, según explicaría después el ministro en una comparecencia de prensa, continúa «abierta».
El titular de Interior explicó también al portavoz de los ‘populares’ en la Cámara Baja los ejes principales de lo que iba a ser su comparecencia ante los periodistas. Rubalcaba negó que una hipotética «filtración» a un medio de comunicación español hubiera supuesto la posible fuga de otros presuntos miembros de ETA y quiso subrayar que «la operación se conoció por Francia». «Salió por París», señaló, en referencia al origen de la primera información publicada sobre este asunto.
Al valorar la operación y su repercusión en el proceso de paz, el ministro repitió la tesis del Gobierno de que «no hay nada más opuesto a la paz que la violencia y prepararse para ejercerla». «Son dos acciones radicalmente opuestas a la paz», añadió.
Sobre las «consecuencias» del robo de las pistolas de las que habló Zapatero, y él días más tarde, Rubalcaba dijo que cuando alguien comete un delito las fuerzas de seguridad «lo detienen y lo ponen ante los jueces». Finalmente, agradeció el trabajo de la Policía francesa y trasladó que había comunicado a los portavoces de los grupos parlamentarios el contenido de la operación.
Por su parte, el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, reafirmó el compromiso del Gobierno español «con la seguridad de la ciudadanía, con los derechos y con las libertades de todos» así como con la esperanza, «inmensamente mayoritaria», de que el fin de la «violencia etarra» está cercana. López Aguilar hizo esas declaraciones tras participar en la inauguración del V Congreso Anual de la Asociación de Constitucionalistas de España, cuando se le preguntó por la detención de los tres presuntos miembros de ETA.
El titular de Justicia manifestó que es «deber» del Ejecutivo «servir a esta esperanza» de poder «ponerle punto y final a esa violencia etarra que nunca ha tenido ningún sentido». «Lo estamos haciendo trabajando muy duro y haciéndolo con contención, discreción, con seriedad y con lealtad a la Constitución y a los derechos de la gente», declaró López Aguilar. |