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El Departamento de Trabajoestadounidense presentaba ayer su informe sobre costes laborales y productividad del tercer trimestre del año, con un empeoramiento respecto a los datos del período anterior que puede ser calificado como previsible, y que en cualquier caso encaja con los pronósticos oficiales que previamente se habían emitido. En definitiva aunque los salarios suben y la productividad baja no se observan grandes presiones sobre los precios, y eso a su vez quiere decir que normalmente la Reserva Federal cerrará el año con los tipos de interés en torno a los niveles actuales. En el caso concreto de los costes laborales su aumento fue del 2,9%, tres décimas por debajo de las previsiones y superando en seis décimas al trimestre anterior. A los costes laborales en EE. UU. tradicionalmente se les atribuye un peso de las tres cuartas partes de los precios finales de producción, de ahí su importancia. Con los datos de este tercer trimestre parece bastante evidente que no existen razones que lleven a los empresarios a generar subidas de precios drásticas en sus productos como consecuencia del incremento en los salarios que pagan a sus trabajadores. Por su parte la productividad aumentó un 0,2%, también en el tercer trimestre del año. Ese aumento queda muy lejos del 1,2 en que había mejorado este ratio en el trimestre anterior, pero tampoco aporta grandes elementos de inquietud a los analistas económicos. En conclusión, estos datos vienen a pronosticar un cierre de ejercicio tranquilo en lo que se refiere a tensiones directas sobre los precios. La cierta relajación que se observa en el mercado del crudo hace prever que tampoco el petróleo aportará grandes sobresaltos en este cierre de ejercicio, con lo que el balance final de la economía estadounidense, aparte de sus tradicionales desequilibrios exteriores, puede resultar bastante aceptable. |