Los policías británicos que investigan la misteriosa muerte del ex expía ruso Alexander Litvinenko se reunieron ayer en Moscú con altos cargos de la Fiscalía General, que les ha ofrecido «toda» su colaboración.
«Haremos todo lo posible para ayudar a nuestros colegas británicos en la investigación. Los policías y la Fiscalía ya han trazado un plan de acción conjunto», aseguró Yuri Chaika, Fiscal General de Rusia, citado por las agencias rusas.
Los policías «han solicitado varios encuentros con ciudadanos rusos», agregó Chaika, entre ellos las últimas personas que se reunieron con Litvinenko en el hotel Millenium de Londres antes de que éste fuera hospitalizado.
Según la prensa rusa, se trata de antiguos agentes de los servicios secretos, Viacheslav Sokolenko, Dmitri Kovtun y Andréi Lugovói, que aseguran que no tienen nada que ver con la muerte de Litvinenko y sólo hablaron con él de «negocios».
En el caso de Kovtun, éste asegura que los médicos también han encontrado rastros de polonio en su organismo; mientras Lugovói se reunió hasta en cuatro ocasiones con Litvinenko en Londres entre mediados de octubre y el uno de noviembre.
Lugovói, un próspero empresario en la actualidad, «será cuestionado» por los detectives de Scotland Yard, aunque «sólo si lo permiten los médicos, ya que está enfermo y se encuentra hospitalizado», señaló Chaika.
El propio empresario se manifestó ayer dispuesto a «reunirse en cualquier momento con los representantes de Scotland Yard. No soy de los que se esconden, ya que no tengo nada que esconder».
En la agenda de Scotland Yard en Moscú no figura ningún encuentro con altos cargos del Servicio Federal de Seguridad (FSB, antigua KGB), apuntada por los activistas como los inductores del asesinato de Litvinenko. «¿Para qué interrogar a la jefatura del FSB? Si vamos por ese camino tendríamos que interrogar a todos en la Federación Rusa», se preguntó Chaika.
Al mismo tiempo, el Fiscal matizó que todas las diligencias que se lleven a cabo en Rusia las realizará la Fiscalía General y que los detectives de Scotland Yard pueden participar en ellas siempre y cuando cuenten con el visto bueno de las autoridades rusas.
«Nosotros interrogamos y ellos asisten. No son ellos los que interrogan en nuestra presencia», resaltó Chaika, que calificó de «anticonstitucional» la posible extradición de ciudadanos rusos implicados en el asesinato de Litvinenko.
Según el Fiscal, con el que tampoco «pidieron entrevistarse fue con Mijaíl Trepashkin», antiguo amigo y colega de Litvinenko en el FSB.
La razón es que Lugovói, «se entrevistó el pasado 24 de noviembre con el ministro consejero de la embajada en la sección consular de la embajada británica en Moscú», informaron fuentes diplomáticas británicas en la capital rusa.
Trepashkin, que se encuentra cumpliendo una pena de varios años de cárcel por revelar secretos de estado, «tiene en su poder información que puede echar luz sobre el asesinato de Litvinenko», aseguró ayer su abogada. |