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Baker frente a la sinrazón
HAN BASTADO MENOS de veinticuatro horas desde que los máximos mandatarios norteamericano y británico, George Bush y Tony Blair, coincidieran en la necesidad de dar un «nuevo enfoque» a la guerra en Irak para comprobar de forma dramática que estamos aún lejos de una iniciativa real y efectiva que ponga fin a la barbarie en el país árabe. Un ataque aéreo de Estados Unidos en el norte de Irak, supuestamente contra Al Qaeda, se saldó ayer con al menos 20 muertos, pertenecientes a una sola familia. Según la versión oficial de EE.UU., todas las víctimas eran terroristas, algo difícil de creer, sobre todo porque entre los muertos hay mujeres y niños. Este hecho tiene lugar justo en el momento en el que todo parece indicar que por fin EE.UU. y Gran Bretaña asumen el fuerte deterioro que está teniendo lugar en Irak y el desastre que supondría -incluso para ellos mismos- atrincherarse en sus posiciones y alimentar aún más el caos. Ya lo dijo hace unos días el nuevo secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates: «No estamos ganando en Irak».
EL INFORME EMITIDO por la comisión bipartita presidida por el ex secretario de Estado James Baker y el ex representante demócrata Lee Hamilton sobre la situación en Irak ha venido a representar el clavo ardiendo que precisaba Bush para reorientar su política. Ha servido, al menos, para que los mandatarios norteamericano y británico puedan salir a la luz pública y reconocer, varios miles de muertos después, que «la situación está mal en Irak» y «necesitamos un nuevo enfoque». De momento, no hay más concreciones y la realidad es testaruda con respecto a la violencia en la zona con atentados y decenas de muertos al día. El informe Baker no habla claramente de retirada inmediata de soldados, aunque sí recomienda un progresivo repliegue. Además, constata que el fin del conflicto en Irak supone también la búsqueda de una solución real al problema entre Israel y Palestina y propone un diálogo que incluya a Siria e Irán. Son, en principio, propuestas solventes y de sentido común frente a la lógica militarista que ha presidido hasta ahora la política de EE.UU. en la zona. Este informe debe servir de base para el principio del fin de la sinrazón.
El mediador vecinal
La Consejería de Vivienda y Asuntos Sociales ha creado la figura del Mediador vecinal, institución que se encargará a partir del próximo mes de febrero de solucionar los conflictos que se generan entre los vecinos de comunidades de propietarios. A partir de ahora, las peleas vecinales en torno a problemas frecuentes como la instalación de ascensor, el impago de cuotas mensuales por parte de propietarios o el arreglo del tejado tienen ya un referente legal donde dirimir las diferencias entre vecinos. La figura de Mediador vecinal ya existe en otras poblaciones como Madrid, aunque con funciones diferentes y más ligado a los barrios urbanos. En Euskadi dispondrá de sendas oficinas de atención en cada una de las tres capitales, y en ellas se dará información también sobre arrendamientos urbanos. Dada la cantidad y especifidad de los conflictos que surgen en el seno de las comunidades de propietarios, una institución como la del Mediador vecinal va a ser de gran ayuda para resolver las diferencias que, en muchas ocasiones, dañan la convivencia. |
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