 |
|
|
 |
"Johana Portrait’’, una de las piezas de la exposición en Bilbao, que muestra el trabajo seriado durante muchos años de investigación. |
|
|
|
Análisis y sentimiento
|
|
inés medina expone en la sala bbk de bilbao sus reflexiones plasticas
|
 |
|
Xabier Sáenz de Gorbea Bilbao
|
 |
Hay dos Inés Medina. La primera investiga el análisis sistemático del lenguaje plástico y la racionalización de la metodología procedimental. La otra, por el contrario, se abisma y es pura poesía y sensibilidad: Una soñadora que reivindica la identidad femenina. La exposición es un continuo ir de una a otra artista. El laberinto de un abrazo continuado. La lucha consigo misma y con el entorno. Subdivida en fases diferentes, hay un interés pedagógico de ir colocando significativos letreros y amplias explicaciones textuales. Es necesario tiempo. No son muchas las posibilidades de observar un esfuerzo tan grande. El trabajo no cesa. El espectador debe continuamente cambiar el chip y reorientar su percepción. No queda otra salida que perderse en el espacio y dejarse llevar.
Camino de conocimiento
La lucha y el esfuerzo se han ido fraguando aquí y en Nueva York, ciudad donde Inés Medina vive desde 1995. Ha criado dos hijas sin dejar de edificar una plástica cuyos avances se ofrecen en una retrospectiva totalizadora, muy generosa y amplia, demasiado incluso. Un camino de conocimiento que no cesa de interrogarse a sí mismo y al otro.
Sorprende la fuerza de sus convicciones. Trabaja por series y en cada etapa va agrupando intereses diversos. La tensión es enorme, tanto como el titánico trabajo para sobreponerse y dejar de lado lo fácil. Arte y vida se rememoran íntimamente. Un vaciamiento del que surge el estímulo de la reflexión y su traslado al lenguaje. Las lecturas son múltiples y la propia autora se ha encargado de analizarlos exhaustivamente. El resultado es abrumador, consciente y sensible, constante. Un edificio de palabras e imágenes. Una obra en marcha.
Idealismo y realidad
Es una luchadora que sueña y una idealista que trabaja duro con la realidad. Ha forjado un mundo y lo expande. Tiene pasión y sentimiento. No deja de hurgar en las emociones y sin embargo se esfuerza en el análisis racional de los medios plásticos y la percepción de los mismos. Hace posibles las antinomias y las relaciona. El ser humano es naturaleza, pero también la construcción del afán de superación cultural.
Inés Medina viaja hacia el almario más interno, se proyecta hacia la forja espiritual e introduce el raciocinio para ir más allá y contrastar experiencias. En lo pequeño y en lo grande, hay un abismo, un pozo sin fin. Todo está en todo. La abertura de una luz y la vasta extensión del espacio. El espolvoreo de la materia y el sentido sin fin del color. De la línea recta a la curva. La abstracción y la referencia figurativa. Con la mano o a través del ordenador ofrece una suma de viajes. El proceso de unos flujos.
El desafío de las obsesiones. La irrupción de expresiones. La luz de los afectos y los límites de los desafíos de los contrarios. Una inquietante totalidad que no cesa. La llama de lo que no extingue y se persigue. La fusión con el cuadro. El fulgor de lo sublime. Y el contacto permeable con uno mismo. El abrazo de la naturaleza y la exploración de los pozos más profundos. Una sed. El aliento de la fuga y el amasijo vital. Una aceptación. El iris que se multiplica. El refugio del aliento. La confluencia entre pintura y anatomía. La toma de conciencia de una vía creativa personal. Una energía en marcha. |
|