«Al principio tenían 16 ó 17 años, pero ahora cada nos encontramos más a menudo con niños de 6 ó 7 añitos e incluso hemos detectado casos aislados de bebés de apenas 8 meses», alertó el inspector de la comisaría general de la Policía Judicial de la Policía Nacional, José María Gallego, durante una entrevista con motivo de su presencia en Bilbao durante el "Encuentro internacional de expertos sobre identificación de víctimas de abuso en las nuevas tecnologías", organizado por la ONG Save the Children y Panda Software.
«Es casi imposible localizar a estos niños, al menos de momento», añadió la responsable de la ONG, Pepa del Horno, «la Interpol apenas consigue resolver un 3% de las identificaciones de su base de datos». La organización internacional de Policía Criminal sólo ha puesto nombre y apellidos a 500 menores de las 20.000 imágenes de su base de datos. Las cifras no son alentadoras, por eso, el esfuerzo conjunto de las protectoras de la infancia, los cuerpos policiales, los servidores de internet y las compañías de informática (Microsoft y Panda, entre otras) son la única baza con la que cuentan las ONG para poder atender psicológicamente a las víctimas de pornografía infantil en internet.
«Un cenicero, un billete de tren o cualquier otro detalle se convierten en las claves para resolver la identificación de las víctimas de unos abusos sexuales que se producen en unos entornos que los agresores suelen escoger por su neutralidad», indicó Gallego. Aunque hace unos años la producción de material pornográfico se situaba en mayor medida en países del tercer mundo (Unicef calcula que cada año un millón de niños entran en el mercado de la explotación laboral y sexual), «España se está convirtiendo en una importante productora y distribuidora, además de gran consumidora», aseguró el inspector. Por ello, tanto la Policía Nacional como la Guardia Civil cuentan con unidades especializadas.
Modus operandi
Otro cambio sustancial en el panorama virtual es el modus operandi de los pedófilos y pederastas. Cada vez se crean menos páginas web personales, pero se "replican" en múltiples servidores y ha aumentado el número de comunidades virtuales donde sus miembros intercambian material, gracias a los sistemas P2P de intercambio de contenidos audiovisuales, como Emule, lo cual «dificulta el rastreo y la detención» de los responsables, además de tratarse de delincuentes a título personal y no de redes criminales organizadas.
Por último, advirtieron Gallego y Del Horno, los padres deben enseñar a navegar y chatear con prudencia a sus hijos. «De nada sirve obviar el problema», alertó la responsable de Save the Children. «Los padres deben explicar en qué consiste un abuso sexual para que los niños puedan identificarlo, además de darles los consejos básicos de navegación: no dar datos personales cuando chatean con desconocidos, etc. Instalar filtros de seguridad en el ordenador también es importante».
En el Estado se crean cada día unas 500 páginas web de media con contenidos pornográficos. La lucha es titánica. «La base de datos de Suecia lleva operativa 10 años y ahora están empezando a obtener resultados sobre identificaciones», agregó Del Horno sin perder la esperanza. |