«Le enrolló la cabeza con una toalla porque estaba cansada de oírle gritar» M.V.B. Ex empleada (testigo)
«Es imposible dar patadas a un bebé sin dejarle marcas, son como cristal» A.S.G. Ex empleada (acusada)
«Sí que les hacemos comer lo que sacan de la boca, pero no el vómito» M.A.E. Directora (acusada)
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Ayer comenzó el juicio contra la directora, M.A.E. y dos ex trabajadoras, E.U.M. y A.S.G., de una guardería privada de Gasteiz, acusadas de «maltrato físico y psíquico continuado contra menores». Tanto el Ministerio Fiscal como la acusación popular -asociación Clara Campoamor- y la acusación particular -Asociación de Padres Damnificados- solicitaron tres años de prisión, así como la inhabilitación para todo empleo relacionado con la guarda de menores durante el mismo período.
Los hechos se remontan a finales de 2003 cuando salieron a la luz los supuestos malos tratos a menores de entre 0 y 3 años en la guardería "Primeros Pasos", que sigue hoy en funcionamiento. Las investigaciones comenzaron tras la denuncia de algunos padres que sospecharon del maltrato al comprobar que sus hijos se autogolpeaban en la boca a la hora de comer. No obstante, las acusaciones se apoyan también en el testimonio de algunas trabajadoras que confirmaron que las «vejaciones y humillaciones físicas y psíquicas a los niños» se remontan al año 2001.
En la primera sesión del juicio testificaron las tres acusadas que se declararon inocentes, así como tres de los más de setenta testigos que tendrán que declarar a lo largo de los próximos días en el Juzgado de lo Penal número 1 de Vitoria.
El momento más tenso llegó cuando fue llamada a testificar una de las educadoras, M.V.B., que describió al detalle los supuestos malos tratos. Concretamente, aseguró haber visto «cómo obligaban a los niños a comer su propio vómito, incluso si habían sangrado por el esfuerzo». Asimismo, aseguró que las tres acusadas «golpeaban a los menores en la cara con una bayeta para evitar dejarles marcas». Lo hacían, concretó, «siempre que los niños se negaban a comer o cuando vomitaban y, en el caso de muchos niños, ocurría a diario».
A preguntas de la fiscal, la ex empleada de la guardería relató cómo una de las acusadas «le enrolló una toalla a un niño porque estaba cansada de oírle llorar y decía que le estaba poniendo la cabeza loca». Asimismo, explicó que, a pesar de ser testigo del maltrato durante casi tres años, no lo denunció antes porque no se «atrevía» a enfrentarse a esa realidad. «No era capaz de asimilarlo emocionalmente».
Las tres acusadas negaron una a una cada uno de los extremos mencionados por la testigo. Eso sí, la directora del centro puntualizó que, aunque no alimentaban a los niños con su vómito, sí que reconoció que «cuando los niños no saben tragar, deben aprender y la comida que sacan de la boca se les vuelve a dar, pero nunca sí lo han vomitado». Asimismo, rechazó que en su escuela se obligara a los niños a comer tapándoles la nariz.
Para justificar su inocencia, la directora recalcó que, durante los diez años de historia de la guardería, «jamás» había recibido una queja similar de los padres ni de las empleadas.
De las preguntas de los tres abogados defensores se desprende un intento de relacionar la acusación de la ex trabajadora con «problemas laborales» sobre su salario y sus vacaciones.
Según declararon las tres acusadas, su relación con la educadora que asegura haber sido testigo de malos tratos continuados se deterioró desde que se negaron a secundar determinadas reivindicaciones laborales.
El juicio continuará durante la jornada de hoy, aunque la cifra de testigos que aún quedan por declarar hace pensar que podría prolongarse hasta la próxima semana. |