LOS MÉDICOS de atención primaria de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) cobran por debajo de la media del Estado y los de la Comunidad foral de Navarra se encuentran entre los que cuentan con una menor retribución económica. Por el mismo trabajo, el salario de un médico del Estado puede oscilar hasta un 30% dependiendo de la Comunidad autónoma en que lo haga. Las horas anuales dedicadas a ello varían en el equivalente a más de tres semanas completas de dedicación. El precio de la hora de guardia es hasta un 50% inferior en las autonomías que peor lo retribuyen con respecto a las más generosas. Incluso en aspectos como permisos por nacimiento de hijos, vacaciones o bajas por enfermedad no hay modo de que dos servicios autonómicos de salud coincidan en dar el mismo trato a sus facultativos.
Esto es lo que se pone de relieve en un voluminoso informe, titulado ‘‘Estudio de las condiciones de trabajo, retribuciones y carrera profesional de los médicos en España’’, elaborado por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y en el que se describe con detalle la situación actual en cada comunidad autónoma. En opinión de sus redactores este estudio –que viene a llenar un hueco clamoroso, puesto que por extraño que parezca ningún organismo oficial, ni autonómico ni de la Administración central, ha hecho lo propio hasta ahora– revela con nitidez que el Sistema Nacional de Salud se ha convertido en algo así como reino de Taifas en lo que a política de personal se refiere. Y las consecuencias de ello no se limitan únicamente a la discriminación comparativa de unos médicos en relación a otros. Está dificultando de manera progresiva la libre movilidad por el sistema. Hasta tal punto es así que «un doctor de cualquier comunidad puede tener más fácil trasladarse a un país europeo que hacerlo en su propio país», asegura a DEIA el doctor Juan Carlos Sánchez, uno de los autores del trabajo El Sindicato Médico de Euskadi (SME) ha criticado también el déficit de profesionales que se observa en determinadas especialidades. «Esta circunstancia está motivando que algunas comunidades deban recurrir a médicos extranjeros cuando quizá podría encontrarlos entre los excedentes de una comunidad vecina si los candidatos vieran que no iban a perder nada en el cambio», recalca Kepa Urigoitia, del SME y presidente del Consejo Vasco de Médicos.
Algunas pinceladas pueden bastar para explicar por qué el Sistema Nacional de Salud (SNS), descentralizado en virtud de las competencias que han recibido al respecto las comunidades pasa por ser hoy el área de la administración pública que mayor disparidad de trato dispensa a sus trabajadores.
En el capítulo de retribuciones fijas, por ejemplo, el salario bruto anual de un médico especialista de área que empieza a trabajar en el sistema oscila entre los 43.000 y los 28.700 euros. En Euskadi, sin exclusividad, 35.463 y en Navarra, 31.991.
A ello hay que añadir los emolumentos correspondientes al concepto de Carrera Profesional, compuesta normalmente de cuatro tramos o niveles cuyo recorrido exige al menos 15 años continuados de actividad. La Carrera es la mayor novedad que se ha introducido en un sistema retributivo cuyas líneas básicas son casi funcionariales. Supone una pequeña revolución porque su filosofía descansa sobre la idea de premiar al médico por su dedicación, pero ni siquiera en ello hay parámetros comunes. Aún faltan dos comunidades por desarrollar esta vía de estímulo e incentivación y, entre las que ya lo han hecho, el complemento económico que ello supone cuando se alcanza el nivel máximo oscila entre los 13.000 (superados por Madrid hace escasos días) y los 3.300 euros. «Navarra y Euskadi no se sitúan entre los mejores modelos de Carrera», añade Sánchez.
Otro pellizco importante que unos médicos se llevan a casa y otros no en función de la Comunidad en la que trabajen es el que tiene que ver con el concepto llamado de productividad variable, hoy incorporado como un elemento más dentro de la tabla de retribuciones fijas de los médicos. En este caso, las diferencias entre autonomías van desde los 4.400 euros a cero.
«En cuanto al valor de la hora de guardia, esto es, de la hora de trabajo por encima de la jornada de trabajo normal, la comunidad que mejor retribuye las que se realizan en hospitales es Cataluña (23 euros), para ir descendiendo a continuación hasta el mínimo 12,8 euros que se cobra en otras. Claro que las diferencias aún son mayores en la atención primaria: en este caso la hora de guardia mejor pagada es de 23 euros, mientras que la peor no llega a 11 (10.95 euros exactamente. Euskadi no tiene retribución», dice Juan Carlos Sánchez. Entre los profesionales del primer eslabón asistencial, los agravios comparativos son «si cabe aún más escarnecedores que entre sus compañeros de hospital. En el complemento por capitación (número de enfermos adscritos a un médico) las diferencias por autonomías van de los 13.000 a los 3.000 euros, y en lo relativo al concepto de dispersión la horquilla varía entre 4.500 y 1.500 euros».