"POR LA CALIDAD, hacia la satisfacción del consumidor y por la salud del planeta". Ese podría ser -sin serlo, oficialmente- el eslogan de "Aixuri", ente que agrupa a los productores de cordero lechal ecológico en Gipuzkoa, que ayer se presentó en sociedad y que proclama la bondad del producto que patrocinan por no pocas razones.
Luis Mokoroa y Germán Arrien (Slow Food) fueron los anfitriones de los productores guipuzcoanos de cordero ecológico, capitaneados por Pello Rubio (presidente de Biolur). Con ellos, Enrique Gisasola (Eibar), José Ramón Arrieta (Antzuola), Ramón Mugerza (Hernani), Pili Eskisabel (Ataun) y Manuel Labaka (Beizama).
Rubio, en nombre de Biolur, recordó que en 1992 empezó el fenómeno ecológico en Gipuzkoa, pero sólo aplicado a las hortalizas. Con el paso del tiempo se ha normalizado esta situación, a todas luces positiva, y ya desde hace tres años se extendió, entre otros campos, al cordero.
En esas están ocho productores guipuzcoanos que, en estos momentos, sirven al mercado cerca de mil ejemplares.
Se trata de un producto exclusivo, no tanto por razón de precio como de calidad, desde el momento en que llega al consumidor en una situación de auténtica garantía integral.
El cordero se alimenta de la leche de la madre hasta su sacrificio, no sabe lo que es el pienso a la hora de su alimentación porque sólo toma hierba y forraje ecológicos, y se desenvuelve en un medio natural que asegura su bienestar.
«Estas circunstancias aseguran un producto de calidad», tal y como aseguró Pello Rubio, que cifró en 20 el número de profesionales que se dedican a esta labor.
En definitiva, un trabajo que, dentro del agro guipuzcoano, pasa por ser el único segmento emergente, cuando el sector «padece una reconversión salvaje».
«El tiempo pondrá a cada cual en su sitio», aseveró. |