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Cada dibujo seleccionado para la exposición esconde todo un mundo de reflexiones y sugerencias. Luis Azanza |
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El museo de Altzuza propone un viaje al Oteiza más íntimo a través de sus dibujos
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Por primera vez se muestra al público una selección inédita de 132 grafitos del artista
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Satur Leoz Iruñea
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«A TRAVÉS de este laboratorio de papeles se trata de mostrar a la gente la cueva en la que Jorge Oteiza intentaba iluminar sus ideas», manifestó ayer en Altzuza Francisco Javier San Martín, comisario de la interesante exposición que incluye 132 de los más de un millar dibujos inéditos de Oteiza que reposan en los fondos del museo.
Estos valiosos grafitos y los colax elaborados a partir de cartulinas cortadas con cúter, aportan una información determinante para entender muchas de las piezas escultóricas que luego se elevaron a tamaño medio e incluso monumental. También se incluyen sorprendentes bocetos de proyectos que tras su regreso de la Bienal de Sao Paulo fluyeron por la mente del artista durante los años cincuenta y sesenta, pero que por diversos motivos no llegaron a hacerse realidad. «Para mí ésta es una de las novedades de la exposición -recalcó San Martín-, que abre los ojos del espectador hacia el Oteiza que en ciertas ocasiones se quedó en el papel». El propio escultor reconoció a sus amigos, y a su mecenas Juan Huarte, que en no pocas ocasiones «trabajaba en el laboratorio sin ninguna finalidad, por pura inercia, produciendo campos de cultivo a vigilar».
Muchas de las "semillas esparcidas", reflejadas la mayoría de las veces en papeles vulgares, cuartillas de notas de hoteles, e incluso manteles de restaurantes, conforman ahora éste valioso mosaico del Laboratorio de papeles, complementario en muchos casos al laboratorio de tizas que le hizo tan popular.
San Martín recalcó que la mayoría de los dibujos que incluye esta muestra -que va a permanecer en Altzuza hasta abril del próximo año- no fueron concebidos en origen para ser mostrados «pero reflejan estadios del pensamiento y se han convertido en documentos preciosos para comprender los mecanismos de ideación de un artista raro y excepcional». De hecho remarcó que esos apuntes funcionaron «como filtros de ideas y catalizadores del proceso de trabajo de Oteiza que en "El arte como escuela política de tomas de conciencia» escribió: "El artista, el arte, está situado en el sitio panóptico, en la zona central de convergencia de todas las zonas de la realidad y de los conocimientos".
El comisario concluyó que aunque Oteiza no fue un virtuoso del dibujo como Picaso o Matisse «sí que llama poderosamente la atención su claridad de ideas, el circuito eléctrico que iba de su cerebro a su mano expresando en cada momento con excepcional claridad todo cuanto fluía por su imaginación».
Ocho "familias" de paneles
El ‘‘Laboratorio de Papeles’’ se ha dividido en ocho secciones: Ecos del exterior (arte figurativo que incluye un novedoso autorretrato sometido a operaciones de desocupación); Estatua antropomórfica (redefinición de los modos de la estatuaria, especialmente la de tipo religioso); Masa liviana (etapa en la que aborda el adelgazamiento de la masa en la estatua); Colisiones y desplazamientos (relación escultura-arquitectura y proyectos sobre la dinámica de la colisión y el deslazamiento); Disposición de objetos en espacio-tiempo (proyectos de escultura lineal como alfabeto de unidades dinámicas en el espacio); Construcciones vacías (trabajos sobre la desocupación del espacio); Desocupación de la esfera (desde láminas 0 hasta ejercicios de automatismo racional); y Muere Euzkadi (carpeta de grabados ideada en 1974 sobre una aplicación de la ley de los cambios del color con inicio en negro y conclusión en blanco tras el gris, como metáfora de la muerte de un país sin regreso de ella. Esta carpeta iba a ilustrar su poema"Cansado y giratorio". |
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