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Xabier P. DoCampo con su libro, ambientado en Bilbao, en un establecimiento también muy bilbaino. Á. Ruiz de Azua |
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«No hay que fijarse en la renuncia, sino en el camino que hemos elegido porque la vida es eso»
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Xabier P. DoCampo Escritor
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Elena Guisasola Bilbao
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«Si le muestro a un bilbaino una cosa que yo descubro sobre su ciudad, yo soy feliz mostrándoselo y él descubriéndolo»
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Un café en el Iruña y otro en el Boulevard, un sandwich en el Eme, el edificio de La Bolsa... Y un cuaderno que Mikel, el protagonista de "Hoy vas a entrar en mi pasado", de Xabier P. DoCampo e ilustraciones de Xosé Cobas, encuentra en el primero de estos lugares. Alrededor de todos estos ingredientes DoCampo escribe una historia humana y tierna, en la que no falta el misterio. Además, descubre a los lectores la belleza de un Bilbao que muchas veces pasa desapercibido para sus habitantes.
Usted es de Lugo, vive en A coruña y ha escrito un libro ambientado en Bilbao. ¿Cómo ha llegado hasta aquí?
El libro nació de una relación afectiva y personal mía con Nati de la Cuerda, mi editora. Ella, en un momento determinado, me propuso escribir una novela que recorriese Bilbao. Yo le dije que tenía mucho trabajo y yo soy muy lento (a mí me cuesta mucho escribir una novela porque yo escribo cada libro por lo menos tres veces). Además, le dije que tenía que venir a Bilbao a pasar un tiempo porque conocía muy poco la ciudad, sólo como turista. Entonces en un momento determinado me dice que me venga a su casa y yo le invito a Cobos porque normalmente trabajamos juntos y si esto se iba a ilustrar, iba a hacerlo él. Yo ya traje una idea, la del cuaderno del pintor. El primer día vinimos a cenar al Iruña y pensé en que ese cuaderno iba a aparecer aquí.
¿Cuánto tiempo pasó en Bilbao?
Vine a documentarme dos periodos de una semana laboral cada uno.
Pues no le ha faltado nada por conocer. Habla en su libro hasta de los sandwiches del Eme...
Es que he tenido muy buenos guías. En la primera visita me propusieron tres itinerarios y yo les fui pidiendo cosas que necesitaba. También he trabajado, evidentemente, con documentación histórica que me ha proporcionado Nati. Descubrí cosas fantásticas. Yo soy muy maniático en este aspecto. Cuando estoy trabajando en una obra me documento y estudio mucho, pero cuando termino la novela se me va olvidando. Sólo me quedo con lo que más me ha impresionado.
Vamos, que cuando escribe un libro, le gusta hacer las cosas bien.
No sé si las hago bien o no, pero sí que me documento mucho.
El protagonista se encuentra la libreta y se la lleva a su casa en lugar de entregársela al camarero. ¿Cree que sus lectores también hubieran actuado de este modo?
Yo creo que sí por dos razones: porque no es un objeto que tenga un gran valor material y por curiosidad. Que al día siguiente lo devolviésemos o no es otra historia.
Acompañando al libro, aparece otro con las mismas ilustraciones de las que se habla en el libro, elaboradas por Xosé Cobas. ¿Actúa como una especie de mapa del tesoro?
Claro. E incluso tiene una serie de pequeños secretos que he metido yo por mi cuenta. Concretamente son tres: uno se ve muy bien, otro con un poco más de dificultad y otro con mucha. Son dos frases en latín de la "Eneida" de Virgilio y el primer verso de una cantina galaico-potuguesa escrita por Solaz, un trovador que probablemente sea de origen vasco.
¿Paseamos por las ciudades sin darnos cuenta de lo que tenemos alrededor?
Eso nos pasa con todo. No solamente con las ciudades y lugares, también con la personas. A veces la gente que tenemos más cerca un día nos sorprende diciéndonos "¿a que nunca te has fijado en esto?". En los lugares pasa igual. A veces los que vienen a visitarnos nos enseñan sitios y cosas que hemos visto mil veces.
¿Deberíamos observar más a la gente y a lo que hay a nuestro alrededor como hace Mauricio?
Indudablemente. Lo que pasa es que Mauricio tiene una mirada artística, es una mirada selectivamente distinta a la del resto de los mortales. No todos podemos mirar así, desengañémonos. Pero no creo que el mundo esté tan mal. Si le descubro a un bilbaino una cosa que yo descubro, yo soy feliz mostrándoselo y él descubriéndolo.
¿También renunciamos a cosas sin ser conscientes, al igual que le pasa a Aurora en su novela?
Woody Allen dijo que somos el resultado de nuestras decisiones. Yo ahora me doy cuenta de que las decisiones que he tomado han marcado mi vida. Aurora no es consciente de a lo que ha renunciado, toma decisiones y agarra su camino continuamente. Es una persona que ha tenido que tomar grandes decisiones en su vida y lo ha hecho. Y eso es lo más fantástico que se puede hacer. No hay que fijarse en la renuncia, sino que en el camino, más que fijarse en la renuncia, hacerlo en el camino que hemos elegido porque la vida es eso. Cuando miramos demasiado para atrás nos convertimos en estatuas de sal.
Muchos de sus libros han sido catalogados como literatura infantil y juvenil. ¿Es más difícil "enganchar" a los jóvenes que a los adultos?
No. Lo que ocurre es que hay temas que enganchan más a los adultos que a los jóvenes. Uno de las mejores formas de enganche son los procesos de identificación. A mí me preguntan por qué escribo y respondo que para leerme y leo también para leerme. Todos lo hacemos y un joven quiere encontrarse en lo que lee, en lo que les habla de sí mismos.
¿Todos los que se sumerjan en "Hoy vas a entrar en mi pasado" se encontrarán un trozo de ellos mismos?
Yo creo que sí. |
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