MÁS DE 2.000 jóvenes, la mayoría de nacionalidad francesa, acudieron el pasado sábado a la localidad barcelonesa de Polinyà para despedir el año siguiendo el reclamo de una fiesta ilegal o "rave". Allí continuaron hasta las cinco de la mañana de ayer celebrando la Nochevieja. Un joven de 23 años murió atropellado mientras los vecinos, unos 5.000, se quejaban del estruendoso ruido de la música electrónica que siempre acompaña a estas fiestas, así como de los malos olores en las calles, donde orinan y defecan los participantes sin ninguna contemplación. Los Mossos d’Escuadra acudieron a investigar las denuncias, pero desistieron de desalojarlos, dado el alto número de congregados.
Los Mossos explicaron que la Policía no puede intervenir en este tipo de fiestas sin una orden judicial. Aun así, «tampoco sería demasiado prudente hacerlo por el volumen de gente que hay», señaló un portavoz de los Mossos.
No es la primera fiesta rave que se celebra en la comarca. En años anteriores ha habido otras en Santa Perpètua o en Sabadell. Alguna de estas fiestas ha acabado con enfrentamientos entre los participantes y la Policía.
El portavoz de CiU en el Parlament, Felip Puig, afirmó ayer que la fiesta "rave" sin permisos celebrada este fin de año en Palau de Palau Solità i Plegamans (Barcelona) es «un síntoma más» de que el Gobierno catalán está «confuso sobre la manera de ejercer el orden público».
Las alcaldesas de Palau-solità i Plegamans y Polinyà y el presidente del Consell Comarcal del Vallès Occidental también lamentaron la «pasividad» de los Mossos.
Teresa Padrós, que hablaba en nombre de la alcaldesa de Polinyà y del Consell Comarcal, ha considerado que «los Mossos tendrían que haber actuado desde un primer momento y con contundencia» para evitar la entrada de más personas el sábado por la noche, cuando ya se habían congregado en la zona unos ochocientos jóvenes.
El propietario del antiguo Cámping Palau presentó ayer una denuncia por ocupación ilegal. |