|
|
|
Tribuna libre
|
|
Montevideo, un año sin asumirse responsabilidades
|
 |
|
Txema Oleaga
|
 |
El 3 deenero de 2006 fue un día triste en Bilbao. Dos niños murieron atropellados en la Avenida Montevideo y además de la responsabilidad del conductor hubo otra circunstancia que conmocionó a toda la sociedad bilbaina: los vecinos de Basurto habían comprobado que el paso de peatones era peligroso y entendían que la solución pasaba por colocar un semáforo. Utilizaron los canales que la democracia municipal había puesto en su mano y acudieron al Consejo de Distrito donde consiguieron que su reivindicación fuera escuchada y su petición aprobada.
El Presidente del Consejo de Distrito era Eusebio Melero en aquel momento y ¡qué vueltas da la vida! porque la política le había llevado a ser Diputado de Transportes y Obras Públicas y, por tanto, el responsable político de resolver esa demanda ciudadana.
¿Qué pasó para que transcurriesen cinco años y no se colocase el dichoso semáforo? Pues algo tan sencillo como que desde la política hay quien considera que las demandas vecinales son molestias, que responden más a caprichos que a razones objetivas y que sólo los que están en la poltrona saben de verdad qué es lo que hay que hacer.
A los pocos días del atropello se colocó el semáforo. Sin embargo, ha transcurrido un año y nadie ha asumido ninguna responsabilidad. En el Ayuntamiento tanto el alcalde como la responsable de circulación, Ibone Bengoetxea, reconocieron que no habían cursado la petición vecinal, que pese a estar aprobada la habían dejado en un cajón y el señor Melero llevó al extremo su patética defensa llegando a acusar a los propios vecinos de que no le habían recordado suficientes veces el asunto del semáforo. Tal y como dijo el representante de los vecinos, hay políticos que pretenden que la gente les llame por las mañana cuando están desayunando para recordarles cuáles son sus obligaciones. Creo que es imprescindible en una sociedad sana y democrática que aquéllos que ostentan responsabilidades políticas asuman sus errores, asuman los fallos, y no es lógico que haya pasado un largo año y se pretenda diluir las responsabilidades en el olvido y en el paso del tiempo. En cualquier país de nuestro entorno con largos años de tradición democrática a sus espaldas un hecho tan grave como el presente y una inacción tan evidente de quien está gobernando hubiera llevado a la dimisión o al cese fulminante. Espero que en el futuro, en estas cosas, no caigamos en aquel famoso tópico de "Bilbao is different". |
|