|
|
|
La cuerda
|
 |
|
José Serna Andrés
|
 |
"La respuesta de Occidente, con el silencio cómplice de Europa, ha sido la cuerda asesina, la respuesta elemental y fratricida que dice resolver un problema pero que sólo crea más odio"
|
|
Han ejecutado a Sadam Husein. Su cuerpo se ha tambaleado en el aire, como quien duda si quedarse o marchar. No vamos a hacer aquí un elogio de un dictador responsable de asesinatos. Aunque su juicio no haya tenido todas las garantías hay posibilidades de que no es quién para tirar la primera piedra. Pero quienes lo han ejecutado tampoco. Estados Unidos lo ha detenido y retenido hasta el último instante. No fueron para eso, fueron a Irak porque pensaban que robar el petróleo y asentarse en una zona geoestratégica tan importante era más fácil, pero así intentan decir que tienen el monopolio de la violencia y pretenden decir que lo hacen legalmente ¡Qué barbaridad! Quienes destruyen vidas hacen propaganda para presentarse como adalides de la vida ¿Qué modelo democrático se va a instaurar en Irak con estos lodos?
Y es que una vez que se ha acabado la guerra fría nos queda la guerra verde. En tiempos de la guerra fría, algunos países musulmanes flirteaban con el comunismo y quienes se situaban en torno a la Alianza Atlántica se cuidaban mucho de atraer a su órbita a otros líderes musulmanes. En la nueva situación la guerra verde se hace más explícita. En Somalia, en Sudán, en Irak, en Palestina, en Afganistán se encuentran las puntas del iceberg, pero la expansión o la represión del islamismo refleja que el choque de civilizaciones -guerra verde-, o como lo queramos denominar, es una realidad. A uno le llama la atención que se hable de Alianza de Civilizaciones, se planteen unos puntos interesantes a tener en cuenta desde la misma ONU y se envíen soldados a Afganistán, pero en fin… Lo peor del caso es que tenemos un gran desconocimiento de lo que significa el islamismo, con sus implicaciones económicas, con sus ramificaciones, con todo lo que significa de organización social. En los años 70 del siglo pasado, los sociólogos occidentales consideraban que la secularización era un proceso universal e irreversible y que la religión no tendría un papel significativo en la vida social y cultural. El análisis, con más o menos matices, tiene sus aciertos en las sociedades cristianas occidentales, pero no sirve de la misma manera en tradiciones religiosas diferentes.
De la misma manera, las teorías de desarrollo, concepto de democracia, y experimentos de modernización basados en modelos occidentales, tampoco parecen tener éxito.
El mismo Sadam, que dirigía férreamente un partido laico, tuvo que acercarse al islam y utilizar palabras del Corán. Los días anteriores a su muerte ha sido un ejemplo de humanidad, de conciliación, como si toda su vida hubiese sido un gran creyente.
Pero la respuesta de Occidente, con el silencio cómplice de Europa, ha sido la cuerda asesina, la respuesta elemental y fratricida que dice resolver un problema pero sólo crea más odio y más violencia.
Los pueblos necesitan un lenguaje simbólico que desmonte los enfrentamientos y que no deje resquicio para las guerras. Pero sigue habiendo grandes detentadores del poder que desde sus intereses económicos manejan los hilos del mundo como novios de la muerte que siembran el suelo de cizaña y destrucción.
Esa cuerda alrededor del cuello se ha colgado de nuevo sobre el abismo de civilizaciones. |
|