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La noticia deseada
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César Arrondo
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El proceso de paz y de normalización política en Euskal Herria, a entender de muchos politólogos y analistas, se encontraba en un estado de bloqueo en las últimas semanas, ante la imposibilidad de las partes, de dar pasos firmes o producir gestos, de cara a la resolución del contencioso vasco. Desde Madrid, se afirmaba que la violencia callejera impedía cualquier avance, mientras que desde otros sectores se reclamaba un gesto mínimo, como por ejemplo, la modificación de la ley de partidos políticos y de la política penitenciaria. Mientras este "detente" se adueñaba del escenario político de las últimas semanas, muy agazapados, los enemigos de la paz y la democracia, la cual implica respetar el derecho a decidir de los pueblos, se frotaban las manos, y esperaban que ETA se apartara de la tregua y volviera a atentar e inclusive a matar. Como así ha sido. He regresado a Argentina tras participar en una actividad académica en la magnífica Universidad de Deusto de San Sebastián, como así también en una mesa redonda en el Colegio de Abogados de Bilbao, por la normalización política y la paz, organizado por la prestigiosa Fundación Euskaria. De igual manera, invitado por un grupo de amigos abertzales del PNV, he tenido la oportunidad de dialogar sobre la actualidad del proceso vasco, visto desde la diáspora, en el batzoki de Irun. En todos estos foros he escuchado a vascos y vascas que quieren la paz y la normalización política del país, y que además se respete su derecho a decidir. Pero fuera de estos escenarios de construcción democrática hay otras intereses y personas que no pueden admitir que el Gobierno de Madrid tienda puentes hacia el diálogo, y que el conflicto permanente desaparezca, porque su trascendencia política, en un escenario de paz y de normalización política, sería nula. Hoy como casi todos los días he leído la prensa vasca y encuentro una noticia excluyente, por la cual se informa que en un lugar donde ayer he estado casi diez horas (terminal cuatro de Barajas), se ha producido un atentado, con un lamentable saldo de lesionados y dos desaparecidos No me cabe ninguna duda que para ambos extremos esto constituye un negocio redondo, y más aún, si los desaparecidos nunca aparecen. Es en este momento donde debe aflorar el espíritu de construcción, de democracia y de pacificación. Tontos seríamos si no tomáramos en cuenta que en ambos extremos del tablero la paz constituye la sentencia de muerte política para muchos supuestos militantes políticos. Desde la diáspora hemos firmado, como militantes de tres formaciones políticas vascas (PNV, EA y EH), en ocasión de la Semana Nacional Vasca, la declaración de Córdoba (Argentina), solicitando que el diálogo sea el camino de resolución de un conflicto que involucra a la Nación Vasca y a dos Estados: (Francia y España). Nadie nos apartará de este camino de construcción, ni un atentado de grupos residuales de la organización armada, ni las predicas de los enemigos del diálogo y la democracia. No es argumento para dejar de dialogar este ni ningún atentado. En todo proceso de paz se manifiestan estas últimas y detestables escenas de quienes están en retirada. Nosotros elegimos seguir trabajando por la paz y el derecho a decidir, sin especulaciones electoralistas, porque entendemos que en medio de todo conflicto hay personas que sufren las consecuencias de los intolerantes. En este sentido, el proceso debe continuar sin justificaciones absurdas para darlo por finalizado, si bien es cierto que hay que estar atentos, porque para muchos especuladores lo ocurrido en Barajas es la noticia deseada.
César Arrondo es profesor de la Universidad Nacional de La Plata en Argentina |
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