Muerte de Sadam El dirigente surcoreano no se pronunció sobre la pena de muerte al considerar que «depende de cada Estado» y que la ONU no tiene una posición al respecto
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EL SURCOREANO Ban Ki-moon comenzó ayer su mandato como secretario general de la ONU con un llamamiento a la comunidad internacional para que le ayude, con un «esfuerzo conjunto», a afrontar los grandes desafíos de este siglo.
Ban llegó a pie a la sede de las Naciones Unidas, donde fue recibido con todos los honores por el personal y la guardia de la organización. Tras saludar a la entrada a sus más directos colaboradores, el sucesor de Kofi Annan se dirigió al habitual punto de encuentro con la prensa, a la que realizó sus primeras declaraciones como secretario general.
En su intervención, agradeció la «cálida» bienvenida que se le ha prestado, y pidió a los miembros de los medios de comunicación su apoyo en la dura tarea que tiene por delante.
«Vuestra presencia aquí demuestra que la ONU está en la línea de batalla para combatir los problemas que afectan al mundo, y está tratando de dar una esperanza a la gente más necesitada», dijo a los periodistas.
Los grandes desafíos
En su intervención, recordó los grandes conflictos del panorama internacional, y especialmente Darfur, Oriente Medio, Irán, Irak y Corea del Norte, así como la necesidad en avanzar en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, fijados para el 2015.
«Estos desafíos -dijo- deben ser afrontados colectivamente, porque nadie puede conseguirlo solo. Ni el propio secretario general, ni ningún país puede afrontar estos desafíos. Necesitamos un esfuerzo común». Igualmente, aseguró que uno de sus principales objetivos será tratar de «tender puentes» para restañar las divisiones que se han producido en los últimos tiempos en la comunidad internacional.
En referencia a la ejecución del dictador iraquí Sadam Husein, Ban Ki-moon actuó con diplomacia y afirmó que la pena de muerte «depende de cada Estado miembro». Ban recordó que Husein fue «responsable de crímenes atroces contra el pueblo iraquí», y dijo que la comunidad internacional no debe olvidarse nunca «de las víctimas de esos crímenes».
Aseguró que la imposición de la pena capital depende de cada Estado, lo que implica que la ONU no posee, como organización, una posición al respecto, y afirmó que como secretario general «está firmemente en contra de la impunidad», pese a lo cual, anunció que durante su mandato tratará de que cada país respete al máximo las leyes humanitarias internacionales.
Ban se mostró determinado en no defraudar las grandes expectativas que ha generado su elección, y prometió que exigirá a su equipo el mayor esfuerzo.
Su primera jornada la dedicó a conocer de cerca a los trabajadores del complejo de la ONU y a entrevistarse con los miembros del Consejo de Seguridad. |