Greenpeace reclamó ayer a la Diputación de Bizkaia que «descarte» la ampliación de la planta de Zabalgarbi, que «se ha convertido en un fracaso», y que se comprometa de manera pública al futuro cierre de la incineradora. Denunció que, desde que se empezó a desarrollar el proyecto, «ha estado envuelto en una nube de oscurantismo y falta de transparencia» y recordó que recientemente se ha conocido «que en el último año de funcionamiento, la incineradora ha estado tres meses parada», lo que «es sólo la punta del iceberg de los problemas técnicos y ambientales».
Considera «contradictorio» que la Diputación «mantenga un discurso sobre residuos que habla de potenciar el reciclaje y la elaboración de compost, al mismo tiempo que promueve la ampliación de la incineradora de Zabalgarbi». En este sentido, criticó que la incineración es «una tecnología insostenible y agresiva» con el medio ambiente, los recursos naturales y la salud humana». «Sólo una política miope y cortoplacista puede promover la incineración de los residuos, sin considerar sus efectos a largo plazo», declaró su director, Juan López de Uralde.
En este contexto, Greenpeace propuso«un cambio de modelo» dirigido a conseguir «cero residuos» con medidas como realizar una recogida selectiva y aprovechamiento de la materia orgánica, reutilización, y financiar políticas de prevención y producción limpia. |