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Manifiesta libertad de expresión
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Mikel Ayuso
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EL FISCAL JEFE de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, ha interpuesto una querella por injurias graves al Rey contra un escritor por un artículo publicado en este periódico y en "Gara", y contra dos redactores de DEIA por una fotocomposición incluida en el suplemento "Caduca Hoy". En el fotomontaje aparece el monarca español junto a un barril de licor, siguiendo la línea desenfadada y humorística habitual de ese suplemento que tan buena acogida tiene entre los lectores de nuestro periódico. El artículo, por su parte, llevaba la firma de Nicola Lococo, un filósofo y renombrado ajedrecista con gran número de artículos y libros en su currículum. Lococo -autor, entre otros, de títulos como ‘‘Inútil manual para entender la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad’’- escribió un artículo titulado ‘‘Las tribulaciones del oso Yogi’’, escrito que, como otros artículos con su firma, fue publicado en las páginas de Opinión de nuestro diario. Más allá de la sorpresa por esta iniciativa del fiscal, llama la atención el argumentario utilizado para sustentar la querella. Dice Zaragoza que algunas afirmaciones vertidas en el artículo son «manifiestamente superfluas e innecesarias para el ejercicio de la libertad de expresión». Yo siempre había pensado que el ejercicio de la libertad de expresión se plasma simplemente ejercitando, sea superfluo, importante o esperpéntico. Porque si para ejercitarla hay que eliminar lo accesorio, entonces la libertad de expresión sería manifiestamente otra cosa, llámesele censura o ectoplasma. Eso sin meterme en el mondongo manifiestamente cáustico de cuestionar quién ha de decidir lo que es superfluo y lo que no. Y así vamos. |
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