|
|
|
La mirada transfronteriza
|
|
La desconfianza se extiende
|
|
José Luis Arriaga
|
|
 |
Son pocos los días que han pasado desde que el anterior Secretario General de la ONU, Kofi Annan, ha sido sustituido por Ban Ki-moon para que hoy podamos distinguir con claridad quién habla realmente en cada ocasión, si la persona del coreano del sur o la del Secretario General.
Ban Ki-moon no ha querido condenar la ejecución de Husein pero la de los dos condenados con él por el tribunal iraquí, su hermanastro, Barzan Al-Tikriti y el ex presidente del tribunal revolucionario Awad Al-Bandar, debían ser ejecutados el jueves, o el domingo, teniendo en cuenta sobre todo las reacciones adversas de los gobiernos árabes. La Alta Comisaria de los Derechos Humanos de la ONU, Louise Arbour, ha pedido a las autoridades iraquíes que no ejecuten a los dos condenados con Sadam Husein. Según la portavoz de Louise Arbour, el Secretario General está persuadido contra lo que él mismo declaró hace poco, de lo bien fundado del artículo 3 de la Declaración universal de los Derechos Humanos que afirma el derecho de cada cual a la vida, a la libertad y a la seguridad. En este contexto el Secretario General apoya plenamente el llamamiento a la no ejecución hecha por Louise Arbour al gobierno de Irak de no aplicar las penas capitales pronunciadas por el Alto Tribunal iraquí. Hoy seremos pocos todavía los que creemos que ningún hombre ni Instituto tiene poder para poner fin a la vida de otro. Pero muchos de los que protestan por la muerte de Al Tikriti y de Al Bandar aceptan gozosamente la pena de muerte para aquellos a los que ellos mismos condenan a muerte.
Ahora mismo se nos habla de un diputado del Congreso americano y primer musulmán en el mismo, Keith Ellison, que ha jurado su cargo sobre un Corán con el mismo texto del Corán que fue propiedad del ex presidente Thomas Jefferson. "Porque éste Corán muestra que la tolerancia religiosa pertenece a los fundamentos de nuestro país".
Pero hay para quien ni el Corán de Jefferson ni la Biblia judía ni cristiana enseñan lo suficiente para que la ley nos pueda cobijar a todos. |
|