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EL Departamento de Comercio de EE.UU. ha hecho públicas las cifras finales correspondientes al crecimiento económico del país norteamericano durante el ejercicio 2006 y el último trimestre del pasado año. Durante ese período el PIB estadounidense creció un 3,4%, dos décimas más que el pasado 2005, y un número que está por encima de lo previsto por los expertos, que no esperaban más de un 2,5%. La sorpresa ha sido posible porque en el último trimestre de 2006 la cifra de crecimiento ha sido de un 3,5%. Los expertos aseguran que la causa principal de este incremento ha sido la caída de los precios del petróleo y la mejora en el consumo interno. Sin embargo, parece que la mayor solidez de la economía de EE.UU. se debe, en parte, a las inversiones derivadas de la guerra de Irak, las cuales habrían contribuido en medio punto al crecimiento económico del país. Las previsiones 2007 apuntan a que se producirá un retroceso hasta llegar a un PIB situado cerca del 2%, el mismo porcentaje alcanzado en el trimestre anterior. Sin embargo, esta cifra no supondrá la salida de EE.UU. del ranking de países con mayor renta per cápita. Con esta nueva cifra, los analistas todavía no ven despejadas las incertidumbres sobre las consecuencias que para la economía tendrá la curva invertida de los tipos que sigue definiendo los números del mercado de deuda. Además, esta revitalización inesperada del tejido productivo estadounidense se ha producido mientras la FED decidía si cambiaba el sesgo de su política monetaria este año. El secretario del Tesoro de EE.UU., Henry Paulson, afirmó que la inflación del país se encuentra en «cifras muy manejables». Todo un mensaje a los banqueros dirigidos ahora por Ben Bernake. Algunos datos parecen indicar que hay menos peligros de repunte inflacionista. Los salarios de los trabajadores, por ejemplo, han sufrido un crecimiento más lento que en el cuatrimestre pasado, lo que apoya dichas tesis. |