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Una protesta anterior de los trabajadores contra AEE. Zigor Alkorta |
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El ultimátum de AEE irrita a la plantilla y provoca paros espontáneos en Babcock
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Los sindicatos creen que la insinuación de vender los terrenos es una «simple coacción»
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Ibai Cereijo Bilbao
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El ultimátum de los propietarios de Babcock cayó ayer como una bomba y suscitó un hondo malestar en el seno de la plantilla de Galindo. El mensaje lanzado el martes por los gestores de Austrian Energy & Environment -antes ATB- en el que señalaban que el fin de la tutela pública de la Sepi les otorgaba «todos los derechos sobre la propiedad» fue acogido como una «simple coacción» por los sindicatos.
Pese a las discrepancias existentes entre los sindicatos del comité de empresa (UGT, CC.OO. ELA, LAB y ESK), todos censuraron a una voz que los dueños traten de «distorsionar» la negociación a través de «amenazas veladas» de deshacerse la empresa y vender los terrenos.
El malestar surgido por el comunicado de la dirección provocó que a lo largo de la mañana de ayer se produjeran paros espontáneos en la planta. El comité improvisó una asamblea informativa para calmar los ánimos y por la tarde acordaron solicitar una reunión urgente con la Sepi para aclarar la situación.
Parece claro que la advertencia de AEE pretendía añadir un factor de presión en las negociaciones del nuevo plan industrial, duramente criticado por su «falta de precisión». El programa de gestión incluye el recorte de 80 de los 400 empleos, un punto que sólo UGT y CC.OO. están dispuestos a debatir, aunque no están de acuerdo con la forma de efectuar el ajuste.
Coincidiendo con el fin del control de la Sepi sobre Babcock, el grupo público debe ahora evaluar la ejecución del plan industrial vigente hasta la fecha. Fuentes del "holding" señalaron que están «en proceso de evaluación» antes de dictar las penalizaciones pactadas en el acuerdo de privatización. Los compromisos en materia de carga de trabajo e inversiones han sido incumplidos, tal y como reconoció el vicepresidente Pedro Solbes. |
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