Una «comisión conjunta» en la que están representadas todas las facciones, y formada por iniciativa de la representación egipcia en la ciudad de Gaza, comenzó a supervisar ayer el alto el fuego pactado entre Hamás y Al Fatah.
Las «fuerza auxiliar» o «ejecutiva», formada por milicianos del Movimiento Islamista Hamás, y el cuerpo de la Seguridad Preventiva de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y las Brigadas de los Mártires de Al Aksa, de Al Fatah y leales al presidente Mahmud Abás, intercambiaron anoche 38 secuestrados de ambos bandos durante los choques que concluyeron en la madrugada de ayer. Se trata de 20 milicianos y militantes de Hamás y 18 de Al Fatah, entre milicianos y agentes de seguridad de la ANP.
Vuelve la normalidad
Con el alto el fuego retorna la normalidad a los territorio afectados. Por primera vez en cinco días, la población ha salido de sus casas, las tiendas abren sus puertas y el tráfico colapsan nuevamente las estrechas calles de Gaza.
El único incidente grave desde que entró en vigor la tregua, se produjo en la localidad de Jan Yunes, al sur de Gaza, donde supuestos milicianos de Al Fatah mataron el martes a un imán de Hamás, según fuentes de este Movimiento. Al Fatah lo desmintió y ninguna otra facción se adjudicó el ataque.
El presidente Abás, que se encontraba en El Cairo, regresó de Egipto para recibir en su sede de la «Mukata» de Ramala al ministro de Asuntos Exteriores de Irlanda, Dermont Ahern, que ayer por la mañana visitó Belén.
Además, una comisión del Parlamento británico calificó de «cuestionable» y contraproducente el aislamiento internacional impuesto al Gobierno palestino. La política de las potencias occidentales de arrinconar al Ejecutivo palestino «atrae más violencia», advirtió la Comisión de Desarrollo Internacional de la Cámara de los Comunes. |