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Cientos de personas se concentraron ante el Palacio de Justicia de Bilbao para mostrar su solidaridad al lehendakari Juan José Ibarretxe, que en la imagen contigua saluda a los congregados momentos antes de entrar en sede judicial a prestar declaración. Ángel Ruiz de Azua |
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Ibarretxe al juez: «Seguiré hablando con todos porque es el único camino»
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El lehendakari prestó declaración como imputado ante el TSJPV por haberse reunido con Otegi
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Joseba Arruti Bilbao-Gasteiz
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Ante el TSJPV
1. Dirigentes políticos
Los líderes de los partidos del tripartito y Aralar acudieron ante el Palacio de Justicia para apoyar al lehendakari
2. Hora y media
La declaración de Ibarretxe ante el juez se prolongó desde las nueve y media de la mañana hasta poco antes de las once
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EL LEHENDAKARI Ibarretxe acudió ayer a su cita con el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), y lo hizo arropado por cientos de personas. Poco después de cumplimentar el trámite de declarar ante el juez instructor Roberto Sáiz por la reunión que mantuvo el pasado 19 de abril con Arnaldo Otegi, Pernando Barrena y Juan Joxe Petrikorena, y ya en Gasteiz, en la sede de Lehendakaritza, con todos los consejeros del Ejecutivo acompañándole, el mandatario pidió el archivo de la causa penal abierta contra él en calidad de imputado como presunto «cooperador necesario» en un delito de desobediencia.
Ibarretxe manifestó que su declaración ante el juez se había desarrollado en torno a «tres argumentos» principales, explicitados con «toda serenidad pero con toda contundencia». Así, empezó recordando que, en su día, dio su palabra públicamente ante la sociedad vasca de que, como lehendakari, iba a hablar «con todos y de todo para solucionar los problemas», «buscar una salida al conflicto político» y «trabajar la paz». «Lo he hecho, lo haré y lo seguiré haciendo para buscar la paz», recalcó.
«Estoy convencido de que sin diálogo con todas las sensibilidades políticas de este país es sencillamente imposible encontrar salidas», abundó. En ese sentido, presentó ante el tribunal, como «base documental», el «contrato social» al que se comprometieron las tres fuerzas políticas que componen el Gobierno vasco a través del acuerdo de coalición.
«No se puede criminalizar el diálogo -prosiguió-. No estamos diciendo que si se comete un delito por parte de un miembro de este Gobierno o del lehendakari no pueda ser juzgado». Lo que a su juicio es un «despropósito» es que un lehendakari pueda ser encausado penalmente «por cumplir con el contrato social» comprometido con la sociedad.
Según dijo en su comparecencia ante la prensa, como segundo punto fundamental de su declaración trató de dejar claro que su objetivo a la hora de reunirse con todos los partidos ha sido siempre «el de trabajar y buscar la paz». «Criminalizar el diálogo es volver atrás, es necesariamente regresar al pasado destructivo, y eso no lo voy a aceptar como lehendakari nunca, jamás», enfatizó.
Un derecho «fundamental»
Finalmente, explicó que había trasladado al tribunal su convicción de que el procedimiento abierto contra él en sede penal «vulnera el derecho fundamental» que como lehendakari tiene «a hacer política». Así, defendió como obvio que su acción política debe ser controlable, siempre que se haga en «sede parlamentaria», y asumió que su posición en favor del diálogo con todas las sensibilidades políticas es «criticable» y «discutible» si esas posturas se explicitan en el legislativo y no en un juzgado.
Para Ibarretxe, resulta «tremendo» que se continúe con esta causa tras haber solicitado la fiscalía su «archivo inmediato» y después de que, en el caso del Gobierno español, el Tribunal Supremo haya establecido que sería «un fraude constitucional» que se considerara delito reunirse con representantes de la izquierda radical. En esta línea, se preguntó ante el tribunal si alguien considera que el autogobierno vasco es «de segunda división», de modo que «cuando el presidente español o sus ministros decidan tener un determinado esquema de diálogo con representantes de la izquierda abertzale están, en su caso, confundiéndose y puede ser posible, por tanto, requerirles responsabilidades a través del control político y, sin embargo, cuando quien toma la iniciativa es el lehendakari no está confundiéndose sino cometiendo un delito».
Con su rueda de prensa finalizaba para el lehendakari una mañana intensa, que comenzó bien pronto. Ibarretxe tenía prevista su declaración a las nueve y media de la mañana y llegó al Palacio de Justicia de Bilbao un cuarto de hora antes, acompañado de su esposa, Begoña Agirre. Desde primera hora, bajo la lluvia, en las inmediaciones se habían concentrado varios centenares de ciudadanos, que le recibieron con aplausos y gritos de ‘aurrera!’. El mandatario estuvo acompañado por todos los consejeros de su Gobierno. A su entrada al Palacio de Justicia fue recibido por el magistrado Juan Luis Ibarra, presidente de la Sala de lo Contencioso Administrativo, y por Alfonso González-Guija, decano de los jueces de Bilbao.
Momentos de tensión
Pocos minutos después, llegaron a la entrada de la sede judicial representantes del Foro Ermua, grupo que interpuso la querella origen de este procedimiento, y de la asociación ‘Dignidad y Justicia’. Uno portaba un paraguas con la bandera española y la ikurriña, otro llegó a despojarse de su jersey, dejando ver una camiseta con el lema ‘A por el 18/98 y más’ en la parte delantera y ‘Asociación Dignidad y Justicia’, con la bandera de España, en la parte trasera, mientras el último, puño en alto, miraba al público presente. Esta escena generó tensión y abucheos.
Entre quienes quisieron expresar su apoyo al lehendakari hubo dirigentes de PNV, EA, EB, y Aralar. El presidente del EBB, Josu Jon Imaz, encabezó la delegación jeltzale, en la que también estuvieron, entre otros, Josune Ariztondo, Iñigo Urkullu, Joseba Egibar, Iñaki Gerenabarrena y Xabier Arzalluz. Asimismo, mostraron su solidaridad a Ibarre-txe otras personalidades como la presidenta del Parlamento, Izaskun Bilbao, el diputado general de Bizkaia, José Luis Bilbao, el de Gipuzkoa, Joxe Joan González de Txabarri, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, y el presidente de la Fundación Sabino Arana, Juan María Atutxa. Al Palacio de Justicia también se desplazaron miembros de EA como Unai Ziarreta, Begoña Lasagabaster y Rafael Larreina. En representación de Ezker Batua se encontraban Mikel Arana, Oskar Matute y Antton Karrera; y, por parte de Aralar, su parlamentaria, Aintzane Ezenarro.
Tras prestar declaración, Ibarretxe abandonó la sede judicial, junto con todos los miembros del Gobierno vasco, a las once menos cinco de la mañana, entre gritos de valiente o ‘Gora lehendakari!’. Uno de los componentes del Foro Ermua, Antonio Aguirre, volvió a repetir la escena de la entrada, paseándose con el puño en alto.
Pocos minutos después los miembros de este grupo ofrecieron una rueda de prensa en el hall del hotel Abando en la que explicaron en qué había consistido la comparecencia del lehendakari ante el juez. Según el abogado del Foro Ermua, Fernando García Capelo, Ibarre-txe reconoció haber mantenido más reuniones con Batasuna al margen de la de abril, por lo que anunció una ampliación de la querella original por «reiteración» en el delito de desobediencia.
Según el letrado, el mandatario respondió a las preguntas del instructor y de la fiscalía, pero no a las del Foro, «con lo que deja muy en entredicho su voluntad de diálogo con todos». Mencionó que el lehendakari dijo «tener la obligación de mantener encuentros con todas las sensibilidades, incluida Batasuna o la izquierda abertzale» y lamentó que «sea mejor dialogar con Batasuna que con asociaciones cívicas que jamás hemos utilizado la violencia». |
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