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TELEVISIÓN
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El mirador
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Sobre provocar
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Andoni Iturbe
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Si la mejor manera de evitar tentaciones es caer en ellas, como decía Oscar Wilde, con las provocaciones se debe hacer lo contrario: evitarlas. Ayer ciertos personajes buscaban su momento mediático cerca del Tribunal Superior de Justicia Vasco ante la marea de paraguas. La provocación tiende a escudarse en la complicidad de las cámaras de televisión que multiplican su efecto a base de una constante repetición y amplificación de un hecho aislado. En “Hormigas blancas”, ese programa que bucea en el pasado, recordaron la figura de un ilustre provocador que utilizó el humor como fuente de atracción mediática. Ruiz Mateos, apartado de la primera plana, invirtió su persuasión para reivindicar un atropello contra su persona: la expropiación de Rumasa. Los provocadores de nuevo cuño no utilizan el recurso del humor. El desnudo, algo tan básico como la exhibición de la piel, es todavía la mejor garantía para lograr minutos de televisión. No siempre. El gran provocador por excelencia, salió ayer ante Jesús Quintero. Jiménez Losantos exhibe su soberbia desnuda. |
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