LUISA LILIANE Maza, doctora de la Universidad de Deusto, opina que «las condiciones ambientales, alimentarias, socioculturales, de políticas económicas, carencias sanitarias y los factores cognitivo-emotivos» son las que permiten que la obesidad crezca de forma acelerada en contextos de pobreza.
Según informaron fuentes de la institución docente bilbaina, la doctora Maza llega a este razonamiento tras una investigación realizada en mujeres de una comunidad maya de Yucatán (México), una tesis doctoral puesta en marcha para «demostrar la importancia de traducir las estrategias mundiales de prevención que plantea la Organización Mundial de la Salud a ámbitos locales».
Los resultados del estudio arrojan unos datos del 75,4% de obesidad y preobesidad entre las mujeres analizadas; un 68,8% de estatura baja entre ellas, provocada, según Maza, por «una desnutrición crónica en la edad infantil»; y un 83,6% de gordura en mujeres casadas, aunque la nota no precisa el tamaño de la muestra. La doctora de la Universidad de Deusto estima que las causas de estas cifras se encuentran en variables socioeconómicas, culturales y percepciones subjetivas sobre las que es necesario trabajar. La investigadora también apunta dos tipos de creencias que favorecen el atiborramiento. «Por una parte, se considera que la mujer casada debe ser gorda y, por otra, se valora que la mujer que da a luz se sobrealimente», relata. Maza concluye que «el elevado porcentaje de obesidad encontrado coloca a esta población como partícipe de la epidemia global de la enfermedad» y la sitúa en una situación «de riesgo» para padecer otros trastornos derivados. |