PEDRO JIMÉNEZ disfrutaba de un permiso penitenciario de tres días de la cárcel de Can Brians, donde cumplía una condena de treinta años por dos violaciones, cuando cometió el asesinato y la violación de dos agentes en prácticas de la Policía Nacional en el barrio de Bellvitge de L’Hospitalet (Barcelona) en octubre de 2004. Ayer, la magistrada del juzgado número 4 de la mencionada localidad barcelonesa procesó a Pedro Jiménez «por dos delitos de asesinato, dos agresiones sexuales, un delito de incendio, otro de robo con intimidación, otro de intento de robo y por quebrantamiento de condena».
Las dos víctimas, Silvia N., de 28 años y natural de Noceda (León) y Aurora R., de 23 años de Toral de los Guzmanes (León) compartían el piso donde ocurrió el doble crimen el 5 de octubre de 2004. Silvia trabajó aquel día de turno de noche y regresó a casa hacia las 07.40 horas de la mañana y en la puerta se encontró con Pedro Jiménez, que, amenazándola con una navaja, logró que le permitiera entrar en su domicilio. El acusado amordazó y ató de pies y manos a Silvia, a la que violó y mató a cuchilladas, e hizo lo mismo con Aurora. Una vez acabó con la vida de las dos policías, Jiménez registró la vivienda, para llevarse ropa y la tarjeta bancaria de Aurora, y, mientras metía los objetos robados en una mochila.Después roció la vivienda con el contenido alcohol y prendió fuego a las dos camas donde yacían los cadáveres. |