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J. Pérez, J. Olabarria, J. I. Olabarria, B. Aldama, L. Olabarria y A. Aldama. Oskar M. |
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El mundo y su segunda piel
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La exposición del Antoni Aldama en Akros Gallery es una invitación a dejarse llevar por los sentidos, una fiesta que evoca los buenos tiempos del arte.
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Jon Mujika
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El mundo, visto a través de los ojos de un artista -de cualquiera que merezca tal nombre, por supuesto...-, tiene una segunda piel, una capa del barniz especial de su mirada. Esa realidad, que a nadie sensible se le escapa, se hace visible y patente en la obra de Antonio Aldama, un creador que pone en la fragua todo su talento y bruñe cuadros con fuerza, obras que nacen de ese punteo minucioso de los pinceles que picotean sobre los lienzos como pájaros carpinteros. La técnica tiene un nombre académico, puntillismo, y otro de calle, fascinación. Así que no es extraño decir que buena parte de los presentes ayer en la inauguración de su último trabajo mirasen las paredes de Akros Gallery boquiabiertos. En realidad ésa no es una postura extraña en esa casa, donde Gerardo Fontanés y Marisa Zurdo han creado una atmósfera carga de eléctrica sensibilidad.
Como es costumbre y tradición de la buena, la puesta de largo estuvo bañada en vino. Por ella se movieron con soltura el acuarelista Juan Antonio Uriarte, Merche González, ‘‘Spilus’’, mujer de alma renacentista, Alberto Ipiña, Begoña y María Jesús Bidaurrazaga, Pel acuarelista Gonzalo Román, Eusebio Güenaga, quien vela armas para exponer en esta misma sala en cuanto Antonio venda todo lo expuesto, Daniel Ojanguren, Isabel de la Brena, José María Arenaza, quien se convierte al escribir sobre arte con pluma de ganso (aviso para despistados: es un elogio, era la más estimada de la época de los tinteros...) en Federico de Zubillaga, José Ramón Galdona, Anton Hurtado, Mikel Ortega, Joaquina Pérez, Juan Ignacio Olabarria, Belén Aldama y sus hijos Julen y Leire Olabarria, Ignacio Martín, Juan Mari Izquierdo, Isabel Martínez, María Teresa García y un buen número de amigos y admiradores del pintor de Llodio. Todos ellos disfrutaron con una muestra que,entre uno y otro formato, recoge más de setenta obras, con el paisaje y la vida que en él discurre como leit motiv. Lo dicho, la segunda piel es la más interesante... |
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