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Panoramas fotográficos y algunas obras tridimensionales integran la exposición del artista Chema Alvargonzález. |
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HÁgase la luz
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chema alvargonzález en la galería vanguardia de bilbao
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Xabier Sáenz de Gorbea Bilbao
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La arquitectura, la luz y el espacio son los componentes conceptuales más característicos del trabajo de Chema Alvargonzález (Jerez, 1960). Unas cualidades que sobresalen tanto en las obras tridimensionales como en las imágenes que transfiere a cajas retroiluminadas.
La exposición es apenas un breve compendio: Sólo una obra tridimensional y cuatro grandes panoramas fotográficos. La escultura representa a una casa. El habitáculo está anotado solamente con los límites externos de un edificio. Una maqueta arquitectónica que contiene dentro sendos recorridos gráficos donde se puede leer ‘‘lo consciente’’, por un lado y ‘‘el inconsciente’’, por otro. Una dialéctica que evidencia el interés por el arte como medio de conocimiento capaz de crear situaciones insólitas. Un ‘‘artexto’’ en el que la disposición espacial de las frases ofrece mecanismos reflexivos sobre el significado de ambas cuestiones. Unas connotaciones que se sitúan entre arriba y abajo, ascendente y descendente, lo abierto y lo cerrado, el interior y el exterior, permeabilizando la existencia compleja de lo expresivo y lo constructivo. Un trayecto a ser deconstruido en el seno de la ciudad. Para el artista, «la idea de viaje explica el presente», como ocurría en la serie de las maletas con imágenes dentro que realiza hasta el año 2003.
Espacios etéreos
Las fotografías actuales localizan espacios etéreos que revelan un posicionamiento estético que se sitúa entre lo pintoresco y lo sublime. Lo primero proviene de la singular elección de motivos, como el puente colgante de Bizkaia, una conurbación arquitectónica vista desde arriba así como referentes de la vida escultórica de Brasil. Mientras que la esfera áurea de la sublimidad se manifiesta mediante visiones ambiguas y sugerentes, emocionalmente sensibles, perceptivamente inefables. Mas que anotar tal o cual anécdota muestra una realidad transformada, inalcanzable. Apenas un latido sugerido por variables efectos de nubes, iluminaciones cambiantes, atmósferas imprecisas, sensaciones leves y etéreas. «Se trata de establecer posibles lecturas de las fotografías y abrir al espectador el archivo de su memoria trazando nuevos viajes mentales», según el propio autor. Alvargonzález propone una traza embellecida de estados variables en los que habita la intuición estética. Una plenitud evocadora. |
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