El primer ministro británico, Tony Blair, descartó ayer que vaya a marcharse del poder antes de lo previsto por la polémica sobre la supuesta "venta" de títulos a benefactores del Laborismo, después de que la Policía le interrogase por segunda vez. «Tendrán que aguantarme un poquito más», afirmó Blair en una entrevista con el programa «Today» de Radio 4 de la BBC al ser preguntado sobre si la investigación a cargo de Scotland Yard le puede obligar a anticipar su salida del Gobierno.
El mandatario, que ha prometido marcharse antes de que termine 2007, fue interrogado por segunda vez, hace una semana, como testigo del caso sobre presunta «venta» de títulos honoríficos a empresarios que hicieron donaciones u otorgaron préstamos al Laborismo, en el poder, una práctica prohibida por una ley de 1925.
Blair reconoció que su posible sucesor -el ministro de Economía, Gordon Brown- puede continuar con su agenda de reformas en los servicios públicos, pero señaló que permitir que una pesquisa policial le obligue a dejar el poder no es «una forma muy democrática de decidir quién es Primer Ministro». «Creo que lo más sensato es esperar y ver lo que sale de la investigación», agregó. Además negó que la investigación suponga una distracción de sus obligaciones como jefe de Gobierno, mientras que pidió a la población que no crea todo lo que lee porque algunas cosas son «completamente falsas».
Blair también aseguró que está dispuesto a hablar públicamente sobre el asunto una vez que concluya la pesquisa policial pero durante su entrevista, se negó a entrar en detalle sobre los dos interrogatorios a los que fue sometido. |