La fiscal Blanca Rodríguez rebajó ayer de 39 a 29 años de prisión la petición de pena para cada uno de los tres integrantes de la llamada ‘‘caravana de la muerte’’, detenidos cuando se dirigían a Madrid en una furgoneta cargada de explosivos para cometer un atentado en la capital días antes del 11-M.
En el juicio, que quedó visto para sentencia en la Audiencia Nacional, la fiscal justificó la modificación de sus conclusiones provisionales diciendo que un delito de tentativa de terrorismo y el de tenencia de explosivos que imputa a los procesados son «dos mismos hechos que constituyen un único delito», a lo que se adhirió la acusación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT).
Por ello, la fiscal subsumió el delito de tenencia de explosivos en otro de estragos terroristas en grado de tentativa de los que acusaba a los tres y solicitó la pena máxima de diez años de cárcel, además de otros 9 por otro intento de atentado en la estación de Baqueira Beret y diez más por pertenencia a banda armada. Durante su informe, la representante del ministerio público consideró probada la participación en los hechos de los tres acusados. |