La Audiencia Nacional condenó ayer a Henri Parot a once años de prisión por un delito de pertenencia a organización terrorista con el agravante de reincidencia por una carta que escribió en 2001 a la dirección de ETA cuando estaba en el cárcel, pero le absolvió del de conspiración para cometer atentados.
La sección primera de la sala de lo penal de este tribunal considera probado que Parot se reintegró en ETA como dirigente y consiguió «reanudar sus contactos» con la cúpula de la organización, lo que le permitió «restablecer sus vínculos» con la banda armada. Estos contactos, añade la sentencia, los mantenía a través de una correspondencia «dirigida a influir en las acciones de la organización, proponiéndoles un determinado modo de desarrollar su actividad, buscando objetivos más vitales contra el Estado, como forma de lograr sus objetivos», entre los que proponía a Audiencia Nacional, el ministerio de Interior o el Banco de España.
No obstante, el tribunal considera que no se ha probado que Parot «formase parte de las personas que toman las decisiones en el seno de la organización», pues, para la sala, aunque el acusado «interviene de forma activa y eficaz» y realiza una actividad «relevante», ésta no es «decisiva» porque sus propuestas «no son tomadas como directrices por los miembros de la cúpula» de ETA. La carta referida es una que Parot escribió el 1 de junio de 2001 en la cárcel de Córdoba y que fue intervenida a los dirigentes Juan Antonio Olarra Guridi y Ainhoa Mugica Goñi en septiembre de 2002 en Francia.
Para la sala, Parot reanuda su actividad en 2001 con la correspondencia que éste mantuvo con los dirigentes de ETA desde la cárcel y por ello debe estimarse la existencia de un nuevo delito. |