«Lo digo sin ningún tapujo: Yo estoy hablando con todo el mundo, lo voy a seguir haciendo y, si no, sería muy irresponsable». Así de rotundo fue ayer el presidente del Euzkadi Buru Batzar del PNV, Josu Jon Imaz, en su defensa del diálogo. Una rotundidad que también empleó para matizar el carácter de esas líneas de contacto y responder, al mismo tiempo, a la afirmación del dirigente de Batasuna Pernando Barrena acerca de que existen unos niveles de interlocución importantes. «No nos hagamos trampas en el solitario. No hay diálogo político entendido por aquél que nos permite avanzar en bases políticas de futuro o alcanzar acuerdos o buscar escenarios comunes si es no hay un movimiento claro y firme de ETA poniendo fin, de forma definitiva, a la violencia, o si Batasuna no alza claramente su voz y rechaza de forma firme la violencia de ETA o le exige inmediatamente a ETA el cierre definitivo de la violencia».
En un desayuno de Fórum Europa, Josu Jon Imaz defendió la unidad de los partidos en la lucha contra el terrorismo, que debe complementarse con el mantenimiento de líneas de contacto incluso con Batasuna, que permitan realizar «tomas de temperatura» de la situación, y con la traslación de exigencias para que se desvincule de la violencia. Porque toda «deslegitimación social del mundo de ETA puede ser trascendental», añadió.
El presidente del EBB consideró que ese mundo «quiere un final, una parte importante del entorno de Batasuna no quiere que ETA siga con la violencia y aunque no sea en todos los casos por motivos éticos, sí hay una percepción generalizada de que el terrorismo es un obstáculo para su proyecto». También vaticinó que si la organización armada volviera a una espiral de violencia ese sector crítico con sus actuaciones se desafectaría de su ámbito, provocando un proceso de "grapización", de pérdida de soporte social.
Bajo la defensa de la «paz con libertad», que ETA sabe «es el camino que ha mantenido siempre el PNV», abogó por el establecimiento de acuerdos de mayorías políticas -«y por qué no, con el PP incluido»-.
Cinco bases fundamentales
Dicho acuerdo debería sustentarse en cinco bases mínimas: «El rechazo al terrorismo, las solidaridad y apoyo a las víctimas sin utilizaciones partidistas, la deslegitimación del terrorismo diciendo claramente que la violencia no es la derivada natural de problemas políticos existentes y que el futuro político de este país no se puede negociar con ETA, la aplicación de los mecanismos del Estado de derecho sin políticas de excepción y con respeto escrupuloso de los derechos humanos, y abordar un cierre dialogado cuando haya condiciones para ello».
El acuerdo con estos pilares se convierte en sí mismo en un instrumento de lucha contra el terrorismo, dado que refuerza las posiciones contrarias a él. Pero es necesario abandonar los partidismos. «Un atentado de ETA no nos puede pillar con los puentes rotos, porque estaremos lanzando una señal a ETA de que tiene capacidad, aun siendo débil y teniendo escaso apoyo social, de enfrentar a la sociedad y a los representantes políticos».
Imaz realizó también un llamamiento a mantener la esperanza en la resolución del conflicto, aunque desde una perspectiva realista y no voluntarista. «ETA no me va a romper a mí la esperanza. Puede romper el proceso de paz, pero la esperanza, no. Seguiremos trabajando para que la paz sea posible».
«Cautivar a España»
Por otro lado, el presidente del EEB del PNV defendió que «el objetivo estratégico» de Euskadi «no es enfrentarse a España, sino cautivarla» porque se precisa «un pacto» y un marco «de relaciones con el Estado en el que haya bilateralidad efectiva, garantías y condiciones de lealtad».
Así, apuntó que el PNV «nunca ha apostado por el frentismo», sino «por el pactismo», y puntualizó que «otra cosa es que, en circunstancias excepcionales su campo de juego» quedara «tremendamente reducido», como ocurrió desde 1998 al año 2000, la época de la declaración de Lizarra. «Pero el PNV, conscientemente, nunca ha apostado por el frentismo y no va a apostar nunca», señaló. |