LA CAV mantiene el nivel de alerta contra la gripe aviar que ha permitido analizar cerca de 3.000 aves, tanto silvestres como de explotaciones avícolas, para poder detectar el virus de Influenza Aviar, altamente patógeno. Desde el inicio del estudio en octubre de 2005 se han analizado muestras de 2.748 animales. Atendiendo al origen de las muestras 1.592 corresponden a especies domésticas y 1.152 silvestres y cuatro exóticas. En el último trimestre de 2005, fecha en la que se activó el protocolo, se analizaron un total de 835 muestras y en 2006 se han analizado 1877 animales, que se corresponden con 892 aves domésticas de 116 explotaciones, 981 ejemplares silvestres y cuatro exóticos.
La Comisión interdisciplinar de Seguimiento de Gripe Aviar de Euskadi -en la que se integran las instituciones Agrarias vascas, Gobierno vasco y Diputaciones Forales, la Sociedad Neiker y la Fundación para la seguridad agroalimentaria Elika- continua manteniendo reuniones quincenales. Asimismo el protocolo y las medidas de bioseguridad en las granjas permanecen activas. Se da además la circunstancia de que Euskadi fue la primera comunidad en llevar a cabo un simulacro de aparición del virus.
Pese al despliegue, fuentes del Departamento de Agricultura, mantienen que «en la actualidad no existe ninguna preocupación por el foco detectado en Reino Unido». No es de la misma opinión, el vicepresidente del comité científico español de Seguridad Agroalimentaria, Juan José Badiola, que ha considerado que la cornisa cantábrica podría verse en una «situación de cierto riesgo» de contagio tras el nuevo brote descubierto.
La voz de alarma saltó en Euskadi el pasadomes de julio cuando el laboratorio de referencia de la gripe aviar de Algete (Madrid) confirmó el primer caso de contaminación por el virus H5N1 en Euskal Herria en un somormujo lavanco hallado muerto días antes en el humedal de Salburua. Por ello los humedales vascos se encuentran todos declarados zonas de mayor vigilancia. En la CAV existen un total 145 explotaciones avícolas (47 ponedoras, 61 de pollos y el resto de otras aves como emús, patos...). En este sentido, Badiola apuesta por que se realice una mayor vigilancia y un mayor número de análisis de aves, tanto enfermas como muertas, y también que se informe a los granjeros.
La técnica de diagnóstico utilizada para la detección de este virus se basa en la multiplicación "in Vitro" de una secuencia de DNA obtenida del virus de la influenza. Se trata de un método muy sensible y específico que permite detectar la presencia de pequeñas cantidades de virus en muestras biológicas de diferente tipo. Normalmente se hace una primera prueba que permite saber si hay algún virus del tipo A de la influenza. Si lo hay, se pasa a investigar si el subtipo es de los altamente patógenos (H5 y H7). Si estas pruebas son también positivas, se continúa investigando si el subtipo es N1 (H5N1) y analizando la secuencia detallada del DNA para ver si es de alta patogenicidad o no. |