Diagnóstico del profesorado
1. Causas de las llamadas
El 70% de las llamadas atendidas se deben a problemas de indisciplina en el aula y un 10% a agresiones físicas
2. Se quejan de indefensión
Los profesores que acuden al servicio se sienten«indefensos» y «desamparados» ante la violencia
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LA CONFLICTIVIDAD escolar y la creciente agresividad de los alumnos hacia sus profesores se ha convertido en un fenómeno en alza, también en Euskadi. Por eso, un total de 72 docentes vascos han recurrido al servicio telefónico del sindicato de profesores ANPE que proporciona atención inmediata a los docentes víctimas de situaciones de violencia en las aulas desde noviembre de 2005. Esta cifra representa un 3% del total de las llamadas atendidas en el Estado. «Podría parecer una cantidad poco significativa pero no hay que minimizarla», asegura Carmen Guaita, secretaria estatal de Comunicación de ANPE. «Cuando un profesor llama a un teléfono de este tipo es que no puede más, es que está al límite porque ha sobrepasado con creces su nivel de tolerancia», afirma.
En Euskadi, el 70% de las llamadas recibidas en el teléfono 945254223 se referían al «miedo de los profesores a afrontar sus clases». «Son llamadas motivadas por problemas de indisciplina, porque los chavales no se callan, porque no apagan sus móviles..., en definitiva porque se producen situaciones insostenibles que impiden dar clase», asegura la portavoz de ANPE. En otro 20% de las llamadas, los docentes se quejan de insultos y amenazas verbales por parte de los propios alumnos y de sus padres. Y el 10% restante obedece a enfrentamientos graves e incluso agresiones físicas. Datos todos ellos equiparables con los registrados en otras comunidades, aunque en el País Vasco se produce la especificidad de que los profesores demandan más confidencialidad.
Estos problemas «desgastan a los profesores» y les hacen sufrir riesgos psicosociales como el estrés, el "mobbing" o el «profesor quemado», que origina ansiedad, depresión y, en su estado más avanzado, puede ocasionar el abandono de la profesión. «Hay muchos que acuden a nosotros dispuestos a tirar la toalla», matiza Guaita. «De hecho, en algunos casos, la psicóloga que ha atendía el servicio ha detectado que los profesores presentaban depresión», explica.
Los profesionales que contactan con este servicio que presta asesoramiento psicológico y legal se sienten «indefensos» ante las situaciones de violencia o agresión y opinan que están «desamparados» por el equipo directivo de los centros educativos en los que trabajan.
A este respecto, Guaita reiteró que el acoso es un «problema real» en las aulas de muchos centros e indicó que la manera de combatirlo es «la implicación de la familia» , por lo que coincidió plenamente con las conclusiones del informe del Ararteko. |