"De las epidemias, de horribles blasfemias, de las Academias, líbranos, Señor", escribió Rubén Darío, y olvidó citar al periodismo metido a Defensor del Pueblo, esos medios que muestran espanto e imparten lecciones éticas con un morro displicente. Ahora han resucitado a la inquisición a causa de la fotografía publicada en "The Times" y también, pero mucho menos, por la entrevista realizada al etarra en calzoncillos. Lo que les importa es el vulgo mirón, no la ciudadanía lectora, especie en vía de extinción. Del rasgar de vestiduras mediático, pues, líbranos Señor, y de paso del "rasgar de investiduras", que así lo ha llamado un político popular en su radio amiga.
Nos toman por tontos. Uno sabe que la fotografía va a ser utilizada por los seguidores del preso para empapelar el terruño, pero hace falta conocernos poco para concluir que la visión del cuerpo escuálido cambiará nuestra opinión. En Teherán, frente a la embajada británica, que ya son ganas de chinchar, se halla la Calle Bobby Sands, el militante del IRA que murió tras una huelga de hambre en 1981. Por estos pagos habrá quien pretenda dedicarle homenajes similares a De Juana Chaos, pero ese sector social no es más amplio hoy, tras la exclusiva de "The Times", que ayer. El resto tenemos derecho a la conmoción pero la imagen del preso no nos ha alterado la percepción de la realidad. Y es más: si lo hubiera hecho sería porque contamos con un fleco de la noticia del que no disponíamos. Con la fotografía se completa la información, y tiene delito que eso le parezca delito a medio gremio. ¿Nuestro deber no era informar?.
Acabamos de ver, en la televisión pública, la entrevista que el Loco de la Colina le ha hecho al Chiflado del Volante - Autoescuela Farruquito -, lo cual no es raro si recordamos bolos de Ynestrillas, Amedo y demás ralea. Y qué decir del terror cuando es lejano: aquí cualquiera publica una charleta con el líder de Hamas o las FARC y se queda tan pancho. Así que menos cinismo, colegas.
La crítica de esos cruzados periodistas, rebozada de moralina y patriotería, no es sino huella del peor clasismo: lo que ellos ven no lo puede ver la chusma. De igual manera obraban los censores franquistas al recortar desnudos tras gozarlos a solas. Aunque, insisto, amén de considerar inepta a la gente para digerir la verdad a pelo, la visten de lerda sin criterio. No se percatan de que, con foto o sin ella, la mayoría piensa de Chaos lo mismo que antes. Tenemos el culo muy pelado para dejarnos manipular por unos y por otros. |