Serbia participará en las negociaciones auspiciadas por Naciones Unidas sobre el futuro estatus de Kosovo, pero con la advertencia de que considera «completamente inaceptable» la posibilidad de otorgar la independencia a la provincia de mayoría albanesa.
Este fue el mensaje del primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, y el presidente de esta República, Boris Tadic, a la delegación de la UE que acudió ayer a Belgrado, compuesta por el Alto Representante para la Política Exterior, Javier Solana, el ministro alemán de Exteriores, F.W. Steinmeier, y el comisario europeo de Ampliación, Olli Rehn.
Independencia rechazada
Los líderes serbios rechazaron de manera categórica una hipotética independencia de Kosovo, ya que, según Kostunica, supondría una «violación del derecho internacional» y tendría el efecto de desestabilizar a la región, además de que animaría a otros territorios a seguir su ejemplo, lo que ya apuntó en su día el ministro ruso de Exteriores Serguei Lavrov.
Por su parte, Solana urgió a los dirigentes serbios a constituir cuanto antes el Parlamento y el Gobierno, pendientes desde las elecciones del 21 de enero, con el fin de que den luz verde a una comisión para debatir el plan del mediador internacional de la ONU Martti Ahtisaari, al que por el momento han expresado su rechazo. La propuesta de Ahtisaari no cita expresamente la independencia de Kosovo, pero tampoco hace referencia a la soberanía serbia, al tiempo que prevé una amplia descentralización y admite su derecho a solicitar su admisión en las organizaciones internacionales. |