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José Luis Rodríguez Zapatero, momentos antes de comenzar su alocución de ayer en el Congreso. Efe |
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Zapatero se aferra a la posibilidad de terminar con la violencia a través del diálogo
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Recuerda que Aznar dijo que trataría de aprovechar una nueva tregua tras la de 1998
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José Luis B. Benayas Madrid
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Garantías Mariano Rajoy exige a Zapatero que niegue cualquier contacto con ETA
Compromiso El presidente español mantiene abierta la vía del diálogo para la paz
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La primera sesión plenaria de 2007 evidenció que la lucha antiterrorista sigue ocupando el centro de la política en Madrid. Ayer, el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, evitó cerrar la puerta del diálogo como medio para dar fin a la violencia. El líder del PP, Mariano Rajoy, le había pedido que lo hiciera, pero Zapatero prefirió recurrir a la hemeroteca y recordó públicamente cómo José María Aznar, tras la fallida tregua de 1998 y en el año 2000, reconoció que «intentaría aprovechar» cualquier oportunidad similar.
Por ello, pidió a Mariano Rajoy «seriedad, coherencia y rigor». «El relato que ustedes hacen y lo que dicen todos los días es un relato de la infamia», dijo.
El dirigente de los ‘‘populares’’ iba a preguntar en un principio sobre economía, pero la manifestación del pasado sábado en Madrid contra el diálogo y por la derrota de ETA le hizo volver a insistir sobre el terrorismo. Desde septiembre, de hecho, en muy contadas ocasiones ha formulado cuestiones de otra índole. Ayer, sin embargo, se encontró con un Rodríguez Zapatero mucho más sereno, serio y duro que otras veces.
Rajoy recordó al líder socialista que «cientos de miles de españoles» salieron a la calle para pedirle el fin del diálogo con «ETA-Batasuna». Después repasó las noticias con las que ayer mismo se encontraron en los medios de comunicación: el aviso de París sobre los explosivos de ETA en numerosos pisos, la campaña de los presos por la amnistía, la reducción de petición de penas del fiscal a los imputados en el juicio 18/98 o la supuesta reunión que el propio Zapatero habría mantenido con Jesús Egiguren para reflotar el proceso de paz.
«Tiene la obligación de poner fin a todo esto», continuó Rajoy, que pidió al presidente que dijera que «no ha habido ni habrá» diálogo con ETA y su entorno tras el atentado del 30 de diciembre. De la misma forma, insistió en que el Gobierno español mueva ficha para ilegalizar a EHAK e impedir a Batasuna concurrir a las elecciones.
Zapatero entró, en esta ocasión, de lleno en el cara a cara. Y lo hizo para señalar que es «radicalmente falso» que se haya reunido con Jesús Egiguren. «El resto de su argumentación me parece débil», le dijo a Rajoy, a quien invitó a «comportarse como el líder de la oposición de un gran país».
Antes había recordado que la política antiterrorista del gobierno descansa sobre cuatro pilares fundamentales: defender la seguridad y libertad de los ciudadanos, aplicar la ley, la justicia y el Estado de Derecho, respetar a las víctimas e «intentar» ver el fin de la violencia y del terror. En ningún momento se refirió a la posibilidad de dar por cerrada en el futuro la posibilidad de terminar con el terrorismo por la vía del diálogo. |
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