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Reducción de pena a De Juana
EN UNA DECISIÓN QUE ha sorprendido a propios y extraños, el Tribunal Supremo decidió ayer rebajar de doce a sólo tres años de prisión la condena impuesta por la Audiencia Nacional a Iñaki de Juana Chaos. El Supremo deja, así, en manos del Gobierno, a través de Instituciones Penitenciarias, la situación de De Juana, que hoy cumple 100 días en huelga de hambre. Esta rebaja de condena no supone la excarcelación inmediata de De Juana, aunque sí la facilita, ya que el miembro de ETA lleva dos años en prisión preventiva. Tras más de cinco horas de deliberación, el tribunal ha estimado en parte el recurso del recluso, ya que le condena por amenazas, pero no por «amenazas terroristas» por sus dos artículos escritos en "Gara". Así pues, el Tribunal Supremo vuelve a dar un varapalo a la Audiencia Nacional y a desautorizar su decisión, que había sido a todas luces desproporcionada.
ADEMÁS, EL TS pone en evidencia algo que todo el mundo sabía y que se había denunciado repetidamente: las imputaciones contra De Juana se habían construido simplemente para evitar que saliera de la cárcel una vez cumplida su condena por sus múltiples y horribles crímenes. En este sentido, no cabe sino remitirse a la moción aprobada el pasado viernes en el Parlamento vasco en la que se denuncia esta «construcción de imputaciones» realizada con un evidente «impulso político». Da la sensación de que el Supremo ha venido ahora a corregir, sólo en parte, la desproporción arbitraria de la Audiencia Nacional. En un ejercicio salomónico, los magistrados han querido deshacer el entuerto sin terminar de poner a sus compañeros de la Audiencia a los pies de los caballos. Ahora sólo queda que el Gobierno, al que le lloverán críticas y presiones, actúe con humanidad y, consciente de la trascendencia de la situación, cumpla con la noble aspiración de una justicia sin venganza.
Vuelos que se deben explicar
EL GOBIERNO ESPAÑOL le debe a la ciudadanía una explicación mucho más convincente de la que ofreció ayer su ministro de Defensa, José Antonio Alonso, en relación con los vuelos clandestinos de la CIA que hicieron escala en aeropuertos del Estado en sus viajes transportando presos a la base de Guantánamo. El Gobierno español no se puede escudar en el desconocimiento de la existencia de tales vuelos para justificar su tolerancia con los mismos, ni apelar a que, de haberlos conocido, no los hubieran consentido. La intervención de Alonso está en la línea argumental empleada por Aznar para justificar su apoyo a la guerra de Irak. Si hubiera sabido que no había armas de destrucción masiva, habría actuado de otra forma, ha venido a decir el ex presidente español. Lo mismo que el actual ministro de Defensa. Tanto a éste como a aquél habrá que recordarles que entre sus obligaciones como gobernantes figura en lugar preeminente el estar enterados de lo que sucede, sobre todo de lo que ocurre en su propio territorio, como es el caso de los vuelos clandestinos de la CIA. Todavía está a tiempo el Gobierno de Zapatero de rectificar. Ya que al parecer no se enteró de nada en su día, está a tiempo de corregir su ignorancia ahora poniendo los medios para facilitar al máximo las investigaciones que están llevando a cabo diversos organismos internacionales. |
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