| Gutunak |
 |
|
|
 |
|
¿Tortillas o biocombustibles?
Los biocombustibles están de moda. En todo el mundo -desde Estados Unidos hasta Indonesia- se sustituyen campos de cultivo de alimentos por "desiertos verdes". Pequeños cultivos y bosques por extensos monocultivos de oleaginosas para producir bioetanol y biodiesel biocombustible. Se trata de una alternativa rentable tanto al declive de la producción de petróleo como a la creciente inseguridad energética. Todo parecen ventajas. Sin embargo, ese mercado de biocombustibles en vertiginoso ascenso está afectando la vieja necesidad de alimentarse de los más pobres. Lo hemos visto últimamente en las manifestaciones de México después que la principal comercializadora de grano del mundo, la empresa norteamericana Cargill, hubiera preferido vender el maíz a las compañías energéticas a futuro antes que a los tortillerías mexicanas al presente. En México, cuna de este cereal, la tortilla dobló automáticamente su precio. Este fenómeno se está reproduciendo en muchos otros lugares. Así nuestro voraz consumo energético en el Norte se enfrenta hoy a la seguridad alimentaria del Sur. Se confrontan derechos de distinta naturaleza entre personas muy alejadas entre sí. Derecho a utilizar aires acondicionados o manejar automóviles cuatro por cuatro y todoterreno en España, frente al derecho a alimentarse con tortillas de maíz (lo más barato de comer en América Latina) de los que están en la retaguardia de la globalización. En definitiva, estamos ante una nueva interferencia peligrosa y de moda que debemos tener muy en cuenta.
David Llistar i Bosch. Cátedra Unesco de Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Catalunya.
¡Aúpa Buenafuente!
Le alegra a uno el corazón saber que el periodista, humorista y presentador Andreu Buenafuente ha rechazado un premio porque también se lo han concedido a Federico Jiménez Losantos. No son muy corrientes en la prensa española ese tipo de exhibiciones de ética, y las pocas y contadísimas que salen a la luz deben ser saludadas con satisfacción. Quizá dentro de treinta o cuarenta años alguien confeccione una tesis o publique un libro sobre el papel que jugaron la cadena Cope y otros medios de similar ralea, así como asociaciones que hacen del odio y la demagogia fascistoide su razón de ser, para hacer imposible cualquier acuerdo de paz y convivencia. Mientras tanto, tienen carta blanca para difamar, insultar y exhibir la misma chulería que, como nos han contado nuestros mayores, el general golpista Gonzalo Queipo de Llano exhibía en las ondas de radio durante la Guerra Civil.
Víctor Zaldumbide. Bilbao
Sin dramatizar
Que la Real está mal, no tiene duda. Que tiene riesgo de bajar a Segunda, no tiene duda. Que llevamos unos años en que no se hacen las cosas bien, no tiene duda. Que una serie de fichajes han sido un desastre, no tiene duda. Que la suerte lleva un tiempo que no le sonríe, no tiene duda. Pero de ahí a decir que la Real está al borde del abismo, no es de recibo. La Real tiene un equipo con grandes figuras, y cuesta creer que con la plantilla actual estemos donde estamos. Hay que buscar por tanto los medios para encontrar ese rendimiento, que con un buen planteamiento táctico y un buen psicólogo, saquen al equipo de su actual situación. Al haber estado el equipo sometido a una gran tensión, primero con sus cambios de directivos, luego los cambios de entrenadores, amén del poco apoyo de la afición, donde desde hace tiempo predomina el pesimismo, todo ello ha influido sin duda en su rendimiento. La Real tiene que salir a ganar, a jugárselo todo, colocando a cinco delanteros en punta, y por favor, no cambien nuevamente de entrenador, que no serviría más que para desconcertar más a la plantilla. Tomar nota de la afición del Athletic, que apoya a su equipo con total entrega, y cuando vuelva la Real a Anoeta, animarle desde el principio a fin, y que callen las charangas hasta el final del partido, porque quizás sea ésta una de las causas que desconcierta a nuestro equipo.
Antxon Villaverde. Donostia
|
|