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25 años de la nueva Ertzaintza
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Kepa Gonzalez
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Hace breves fechas se ha cumplido el 25 aniversario de la entrada en la academia de la primera promoción de la Ertzain-tza. El inicio de esta andadura, plagado de incertidumbres, ilusión y falta de medios, tenia objetivos políticos muy concretos. Primero despliegue, es decir, ocupar cuanto antes el territorio de la CAPV para que se produjera el repliegue de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado; segundo la distribución en pequeñas comisarías diseminadas por toda la geografía de la Comunidad Autónoma lo que permitía la cercanía de los ertzainas con el pueblo, y tercero priorizar un modelo policial preventivo. Para regular el funcionamiento de la Ertzaintza en aquella etapa incipiente se aprobó un reglamento poco afortunado, con alto contenido militar y que permaneció en vigor hasta la publicación de la Ley de Policía en el año 1992. Esta regulación marcó una impronta que permanece hasta hoy en las relaciones jerárquicas, utilizando para su ejercicio la aplicación torticera del Régimen Disciplinario para buscar el cumplimiento de órdenes en lugar de la funcionalidad de la organización. El Parlamento vasco aprobó una Ley de Policía copia de la estatal, modificada en un par de ocasiones, y necesitada ya de una revisión a fondo que el Gobierno no sabe o no se atreve a ejecutar. Así, estamos después de 15 años de su promulgación con una ley incumplida en una buena parte de su articulado, padeciendo la sociedad y los ertzainas los efectos de esta perniciosa indefinición gubernamental. Un ejemplo de ello es la falta de regulación de la segunda actividad por edad que va a convertir a la Er-tzaintza en la policía más vieja de Europa. En la actualidad hay unos 7.500 ertzainas en activo y aproximadamente 350 alumnos en Arkaute. Con su incorporación todavía habrá un déficit de 150 agentes sobre la previsión de 8.000. Un apunte, desde que está el consejero Balza nunca se ha llegado a completar la plantilla, es más, hemos llegado a estar con un déficit de hasta 1.000 ertzainas menos de los acordados con Madrid y sin convocar promociones durante años. Otra decisión de este consejero ha sido ir cerrando comisarías, concentrando a los ertzainas en macro centros (Erandio Landa, Oiartzun) de difícil acceso para la gente. Esta nueva organización, contrapuesta a la original, se hace para sustentar un sistema de trabajo por objetivos que alimenta las bases de datos y permite a los políticos justificar su gestión, detrayendo de las calles patrullas preventivas de Seguridad Ciudadana mientras observamos cómo crece la delincuencia y la sensación de inseguridad en nuestras ciudades. La gestión de los Recursos Humanos en la Ertzaintza es un autentico desastre. Tras 25 años no hay mandos ni especialistas suficientes y esos puestos están cubiertos por ertzainas sin la formación requerida, con los riesgos y responsabilidades que ello implica. La adjudicación de puestos por comisiones de servicio se ha convertido en un sistema ordinario de provisión, a través del cual el Departamento mantiene una discrecionalidad absoluta a la hora de asignar uno u otro puesto a quien considere oportuno, con el control que ello le da sobre la actividad policial y la inseguridad, presión y clientelismo sobre los ertzainas. Esta falta de concreción de la estructura conlleva que centenares de ertzainas que podrían estar trabajando en destinos cercanos a sus domicilios, lo hagan a decenas de kilómetros, contando con una media muy alta de accidentes in itinere y además asumiendo los propios ertzainas el coste económico que supone la desidia del Departamento. La indefinición de la carrera profesional hace que nadie sepa cómo orientar su vida profesional, ya que puedes realizar un determinado curso y encontrarte posteriormente con que se alteran los requisitos o la categoría del puesto que ocupas y te encuentras con 45 años como si acabaras de empezar. La formación es otra asignatura pendiente. Una vez finalizado el curso básico de acceso a la Er-tzaintza, muy pocos y en contadas ocasiones son los que han recibido cursos de reciclaje, o como mejor nos gusta llamar "formación continua integral". No se trata sólo de un problema semántico, sino del contenido y alcance de la formación que proponemos, puesto que ésta debe abarcar otras áreas además de las técnicas policiales. La academia de Arkaute, ente autónomo encargado por la Ley de Policía de la formación de los cuerpos que componen la Policía vasca, se dedica casi en exclusividad a realizar los cursos de formación básicos para Ertzaintza y Policía Local, resultando sorprendente que tras 25 años, habiéndola dotado de infraestructura, medios y personal hayan sido incapaces de cumplir el objetivo para el que la crearon. En las mismas condiciones, cualquier empresa privada habría cerrado y sus gestores estarían en el paro. Ni qué decir de los procesos selectivos para algunas categorías como la de Comisario, la más alta de las que están en activo actualmente, que ha sido encauzado para que accedan a dicha categoría quienes ha querido el Departamento de Interior. El euskera se ha convertido también en elemento estadístico para dar datos a Política Lingüística sobre las fechas de preceptividad vencidas, perfiles lingüísticos acreditados, etc. Sigue sin elaborarse y poner en marcha el plan de uso del euskera en la ertzaintza; se fijan fechas de preceptividad a vacantes para no tener que liberar a ertzainas; los documentos internos se redactan exclusivamente en castellano; a quienes quieren aprender euskera no les ponen medios y se utiliza el idioma como agravio en lugar de hacerlo como aliciente para que quien no lo sepa lo aprenda. En definitiva si usted se encuentra un ertzaina que le atiende en euskera será por que lo sabe de cuna o por el esfuerzo personal que haya realizado en su tiempo libre para aprenderlo. A veinticinco años de la primera promoción estamos muy preocupados viendo a dónde están llevando la Ertzaintza. Desde dentro tenemos la impresión de que han puesto en marcha una gran empresa y ahora no saben qué hacer con ella. A la Ertzaintza le urge unos buenos gestores, con un modelo policial al servicio de la gente, comprometidos con la Institución y el país, alejándose de poses mediáticas y utilizaciones partidarias.
Kepa Gonzalez es miembro de la sectorial de ELA-Ertzaintza |
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