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AUNQUE no fuera una sorpresa para casi nadie, la teatral manera en la que el ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani anunció que iba a participar en las primarias del Partido Republicano para conseguir convertirse en el candidato presidencial ha contribuido a calentar el ambiente un poco más y a demostrar que ya a casi nadie le interesa lo que pueda hacer el actual inquilino de la Casa Blanca, George Bush, en los meses que le quedan de mandato. Giuliani eligió decírselo a la nación en directo, en el show de Larry King. Y dijo que se había decidido a competir porque sentía que era la mejor persona disponible para ayudar a América a superar sus problemas, desde la educación a la guerra contra el terrorismo. En Washington se dice que Giuliani ha tenido que dar la cara, respondiendo a las presiones de su partido, porque el único candidato presidencial republicano confirmado, John McCain, no conseguía despertar excitación entre la audiencia, mientras que la pugna entre Hillary Clinton, Bill Richardson y Barack Obama parece tener la virtud de agitar a las masas. Además, las encuestas siguen favoreciendo a un Giuliani que, como alcalde que fue de la ciudad más europea de EE.UU., tiene un perfil más liberal que el republicano medio. Sin embargo, esas mismas expectativas le perjudican frente a una maquinaria conservadora entrenada para presentar candidatos que no se salgan demasiado del guión. Un guión que, en lo económico, no puede despegarse demasiado de las propuestas sobre las que Bush ha construido su presidencia. De modo que, los bloggers parecen opinar que el mismo partido que ahora anima a Giuliani, se encargará de retirarle en su momento. El aparato republicano parece tenerlo claro. Los demócratas se van a equivocar porque van a elegir a Hillary Clinton, una rival que consideran asequible porque piensan que las mujeres no votarán a una mujer. Para derrotarla, dicen estos comentaristas, les bastaría con el muy honrado, aunque gris McCain. A quien temen es a Richardson, un hispano con nombre anglosajón que gobierna Nuevo México. |