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LA DIFICULTADDEL PRONOSTICO
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Carmelo Rodrigo
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El precio del verdel depende mucho de los vaivenes del mercado y se quiere corregir esto
La elaboración más importante se hará en las instalaciones del puerto de Bermeo
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Seguro que muchos de ustedes han oído esa maldad que define a los analistas como aquellos profesionales que se dedican a explicar por qué no ha sucedido lo que antes vaticinaron. Es francamente difícil ejercer de pitoniso en la vida, y mucho más en un sector como el bursátil, sometido a condicionantes propios cambiantes -tipos de interés, inflación, petróleo...- y a otros exógenos -problemas geopolíticos-. A grandes rasgos, las entidades financieras de medio tamaño hacia arriba cuentan con un despliegue de medios humanos y técnicos considerables tanto para orientar la política inversora de la firma como para emitir informes a sus clientes y público en general. Y eso no es nada sencillo, como podemos comprobar en el siguiente ejemplo. El pasado ejercicio 2006, el consenso de firmas auguró un crecimiento del Ibex en torno al 10%, y algunos tacharon de locos a los que aventuraron un 15%. Resultado: el selectivo ganó más del 30%. Por compañías, la desviación entre lo previsto en enero y lo sucedido al cierre de San Silvestre fue notoriamente superior al 35% de media. De este año ni hablamos. Eso sí: las casas de análisis se reservan el derecho a modificar sus estimaciones a lo largo del curso, de forma y manera que a la conclusión del año sus predicciones suelen estar bastante ajustadas. Y ustedes dirán que así cualquiera. Si a mí me permitieran ir cambiando el signo en la quiniela a lo largo del partido, seguro que alguna vez le daba de lleno al pleno al quince. Pues puede que tenga razón. Lo que está claro es que hay algo superior que mueve los hilos y puede dislocar a la lógica. En el mundo es Dios para algunos, el destino para otros y algo para agnósticos como Borges -"Dios mueve al jugador, y éste la pieza; ¿qué dios detrás de Dios la trama empieza?"-. En la Bolsa, entre otros, los ingentes flujos de capitales, los intereses político-comerciales y la opinión de 3 o 4 gurús que hablan ex cátedra y consiguen la atención de todos. Todo lo antedicho viene a cuento para advertir una vez más, y no será la última, de que si grandes profesionales con excelente información yerran en sus previsiones a un año vista, imagínense un pobre particular que va por libre a la caza del chollo bursátil por lo que ha leído o lo que le han dicho. Prudencia, amigos, y sentido común. No me resisto a terminar sin establecer un "resultado objetivo" al partido de esta tarde en la Catedral: victoria de nuestro Athletic. Sólo ruego al cielo no tener que justificar el próximo domingo lo que debió ser y no fue. |
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