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Evolución del precio de Compass Bancshares Inc; Fuente: Bloomberg |
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Las sorpresasde bernanke
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Fineco
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Sinopsis
El discurso ha carecido de las típicas advertencias o menciones a los futuros peligros que enfrenta la economía.
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La semana pasada decíamos que el Banco Central Europeo y su presidente habían sido los grandes protagonistas pero que su discurso había deparado pocas sorpresas. Pues bien, parece que esta semana el presidente de la Reserva Federal estadounidense quería tener su dosis de protagonismo y desde luego consiguió dejar a muchos boquiabiertos.
El mensaje que Bernanke transmitió el miércoles al Comité Bancario del Senado fue más optimista de lo que cualquier analista podría haber pensado. En línea con lo que el presidente de la Reserva Federal de St. Louis, William Poole, había comentado una semana antes, el máximo responsable de la política monetaria de Estados Unidos comunicó las expectativas de un crecimiento moderado de la economía estadounidense en torno a un 2,5%-3% para 2007 y 2,75%-3% para 2008 a pesar de la crisis que parece cernirse sobre el sector inmobiliario residencial en dicho país. Sin ir más lejos, a este respecto, CNN Money publicaba el lunes un artículo en el que mostraba cómo en EE.UU. el porcentaje de prestatarios de hipotecas "subprime" o de menor calidad crediticia que habían retrasado un mes el pago de las mismas, había subido de 10,5% en el tercer trimestre de 2006 a 13,2% en el cuarto trimestre. La diferencia respecto a su homólogo europeo estuvo en que, según el comité que preside Bernanke, la inflación va a mostrar un gradual descenso ayudada por la caída del precio del crudo, y de esta manera, se estabilizaría el indicador subyacente (que excluye los precios de la energía y los alimentos no elaborados) en niveles del 2% para los dos años venideros.
Una de las cosas que resulta más llamativa es que Bernanke ha roto con una "tradición" que venía siguiéndose de manera implícita por los anteriores presidentes de la Fed. Y es que, por ejemplo, a diferencia de su antecesor Alan Greenspan, esta vez no ha habido la tradicional "una de cal y otra de arena" y el discurso ha carecido de las típicas advertencias o menciones a los futuros peligros que la economía o los mercados pudieran enfrentarse.
Los mercados, como no podía ser de otra manera teniendo en cuenta que las noticias que venían desde el Senado pintaban de color rosa, reaccionaron positivamente. Así, el S&P 500 subió un 1,16% y las Bolsas europeas acabaron teñidas de verde ese día. En el mercado de divisas, el dólar acusó el hecho de que no se plantean subidas de tipos en EE.UU. en el corto plazo (si acaso lo contrario) y se depreció hasta superar el 1,30 frente al Euro y perder los 120 frente al Yen. Mientras tanto, el Bono alemán a 10 años experimentaba un rally hasta llegar a sobrepasar los 115,60 durante la sesión del viernes desde los 114,80 en los que se encontraba el miércoles.
Sin embargo, esta reacción positiva de los mercados sólo duró un día porque tanto el Ibex 35 como el Eurostoxx 50 cayeron el jueves y el viernes. Lo que hace no mucho tiempo deberían de haber sido subidas importantes en los principales parqués europeos y americano, no ha sido tal. Parece que todos los astros están alineados si miramos a los indicadores económicos: el índice ZEW sobre las expectativas empresariales para la UE como para Alemania salió mejor de lo esperado, el crecimiento económico en EEUU y Japón (donde se espera que suban los tipos en el corto plazo dadas las buenas perspectivas sobre el país) se presenta sólido… Y los resultados empresariales, en bastantes de los casos esta semana, han sorprendido favorablemente. Parece que hay algo que impide a este "mundo feliz" disfrutar plenamente de las buenas noticias, lo cual lleva a pensar en qué ocurrirá cuando no sople el viento a favor.
En cuanto al mundo corporativo, llama la atención la evolución del sector financiero en Europa, y en especial, los bancos franceses. BNP Paribas, que presentaba resultados esta semana, ha sido castigado con bastante dureza por el no tan buen comportamiento de su negocio minorista en su mercado doméstico. Credit Agricole y Societe Generale tampoco están para echar cohetes y parece que su cotización empieza a resentirse por los márgenes cada vez más apretados dada la gran competencia en Francia, lo que hace ver el PER de los tres cercano a 10.
No se entendería acabar el artículo sin mencionar al menos brevemente la compra del banco americano Compass por el BBVA, lo que le costará alrededor de 7.500 millones de euros. La apuesta por el mercado estadounidense parece muy seria dadas las escasas oportunidades aparentes de crecimiento no orgánico en Europa. Da cierta pena ver cómo la relación desde tiempos inmemoriales con Iberdrola llega a su fin pero estamos en unos tiempos en los que parece que no cabe melancolismo alguno. |
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