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José Elorrieta posa minutos después de la entrevista en una librería cercana a la sede de ELA en Bilbao. Roberto Zarrabeitia |
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«ELA no se ha ido al monte, son los empresarios los que se radicalizan» José Elorrieta Secretario general de ELA
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José Elorrieta enfila su última etapa al frente de ELA después de casi 20 años como secretario general. Afirma que su salida, prevista para finales de 2008, constituirá una «anécdota» dentro de un proceso de profunda renovación en el sindicato. A Adolfo Muñoz, el hombre que se perfila para sustituirle, le describe como «un gran líder», pero asegura «aún no hay ningún candidato».
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Ibai Cereijo Bilbao
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ELA afrontó el periodo concentrado de elecciones como un examen de la clase trabajadora a su modelo sindical. Su hegemonía laboral y su apuesta por una estrategia de "mano dura" con la patronal no sólo le han colocado en el blanco de agrias censuras por parte de los empresarios, sino que le ha enfrentado con otras centrales. José Elorrieta (Loiu, 1950) afirma sentirse «muy a gusto» con el resultado de las urnas, que le han dado un 40,70% de los delegados de la CAV. En esta entrevista, lanza duros reproches al Gobierno vasco, a quien acusa de «actuar contra los trabajadores».
ELA ha revalidado su liderazgo en el panorama laboral de la CAV. ¿Necesitaban un resultado así como aval a su labor, que está recibiendo fuertes críticas?
Consolidar una posición por encima del 40% en un sindicalismo a cuatro y con todo lo que ha llovido en forma de críticas a nuestro modelo sindical y el asunto del diálogo social… Los resultados nos han dejado muy a gusto. Queríamos saber cómo se percibía nuestro modelo sindical, que pone énfasis en el componente reivindicativo, en revitalizar la negociación colectiva e ir a contenidos. Además, hemos constatado que somos un sindicato autónomo políticamente, sin referencias a ningún partido.
¿Qué resultados han cosechado en Navarra?
En Navarra partíamos de un 20,50% y hay mucha hostilidad contra el sindicalismo vasco, pero hemos avanzado un punto. Somos el sindicato que más ha crecido y nuestras expectativas son colocarnos en un 22%.
¿Se ven entonces respaldados para seguir adelante con su estrategia de confrontación con la patronal?
Para saber qué tipo de sindicalismo vas a hacer, hay que saber en qué tipo de realidad vivimos. Hay un amplio colectivo muy discriminado con salarios por debajo de los mil euros y más de un 30% de eventualidad. Si queremos ser un referente para esos trabajadores tenemos que subrayar nuestra capacidad de lograr acuerdos que mejoren sus salarios y sus condiciones de vida. Dicen que ELA se ha ido al monte, pero son los empresarios los que se han radicalizado, y tienen una gran cobertura por parte de las administraciones.
¿Ve radicalizados a los empresarios?
Las empresas han decidido optimizar sus beneficios a costa de las condiciones salariales. Los trabajadores de banca han tenido un incremento de dos y pico por ciento y el sueldo del presidente de BBVA ha subido un 9%. El sindicato no está para contar historias rosas de que la economía va bien, que lo importante es la competitividad. Nuestra labor es denunciar los abusos. El sindicalismo que no haga eso no tiene futuro, si acaso viviendo de los fondos del Estado.
Han denunciado la «connivencia» del Gobierno vasco con los empresarios en materia de siniestralidad y en otros ámbitos. ¿Qué comportamiento le reclama al Ejecutivo?
El Gobierno vasco se ha instalado en una forma de actuar que va en contra de los trabajadores. Como empleador, el Gobierno vasco firma acuerdos en minoría, ha abandonado a su suerte a Hobetuz y no se atreve a hacer nada contra los empresarios en materia de siniestralidad. Ha puesto en marcha una ponencia para revisar los mecanismos de participación en el CRL y el CES e implantar un modus operandi que vaya en contra del funcionamiento democrático.
¿No le parece legítimo retocar el funcionamiento del CRL y el CES para convertirlos en órganos efectivos y superar su situación de bloqueo?
Lo que realmente tiene inoperantes los órganos sociolaborales es una posición de fuerza muy radical de la patronal, que se niega a llegar a acuerdos en materia de precariedad o siniestralidad. No es un problema del mecanismo de la toma de decisiones.
El lehendakari asumirá el mes que viene la tarea de designar al nuevo presidente del CRL tras la salida de Martín Auzmendi ¿Están dispuestos a regresar al órgano en esta nueva etapa?
No nos marchamos por Auzmendi, sino porque la patronal quiere criminalizar el derecho a los piquetes y nos ha llevado a los tribunales por un conflicto en el sector de hormigones y canteras en Bizkaia. No se dan unos mínimos de respeto institucional y no volveremos hasta que esa situación se clarifique.
¿Recuerda algún momento con mayor división en las estrategias sindicales que el actual?
Hemos vivido situaciones más tensas. A principios de la Transición, el sindicalismo español intentó que las organizaciones no estatales no tuvieran peso institucional y desaparecieran. En el año 1979, en los meses previos a la aprobación del Estatuto de los Trabajadores, hubo una huelga general por la discriminación del Estatuto hacia los sindicatos que no fuesen de ámbito estatal. Desde ELA vivimos esas situaciones con muchísima más preocupación que el momento actual.
Se lo digo porque el tono dialéctico ha subido varios puntos desde hace algún tiempo y las acusaciones entre organizaciones son cada vez más severas.
Quizá esta escalada verbal no sea necesaria porque da un cierto tono de crispación. Pero para hacer sindicalismo hay que confrontar con la patronal y no buscar ámbitos de diálogo social, entre comillas, que carezcan de contenido. A la gente trabajadora no le preocupan las escenificaciones de acuerdos entre los gobiernos y los sindicatos. La mejora de las condiciones laborales no cae del cielo, sólo llega de un gran esfuerzo por ser exigentes.
ELA ha apostado de forma clara por priorizar los convenios de empresa. ¿Excluye esa estrategia llegar a acuerdos en los convenios de ámbito sectorial?
El debate de los ámbitos es falso. Nosotros no defendemos los convenios de empresa porque sí, sino porque en algunas ocasiones vemos que no se dan las condiciones para plantear una buena reivindicación, porque la patronal no entra a negociar contenidos o porque la situación de correlación de fuerzas no es buena. Nosotros en este momento estamos dinamizando varios convenios sectoriales que para nosotros son prioritarios, como el de construcción en Gipuzkoa, los de comercio o de limpieza.
Han sido muy críticos con la reforma laboral porque no la consideran válida para combatir la precariedad. Sin embargo, la tasa de temporalidad ha descendido. ¿Aún no se cree su eficacia?
La reforma laboral sólo ha servido para desviar más fondos públicos a las empresas a través de las bonificaciones. Seguimos teniendo una tasa de temporalidad altísima, de más del 30%, y no pensamos que vaya a cambiar estructuralmente más allá de cambios estacionales. La reforma laboral no se hizo para reducir la temporalidad, sino para abaratar el despido, eso es evidente.
Ha recobrado fuerza el debate sobre el envejecimiento de la población laboral y sus consecuencias. ¿Qué postura tiene ELA sobre el retraso de la edad de jubilación?
No hay ninguna base científica que soporte con datos la ampliación de la edad de jubilación. Lo que hay es un enorme interés de la banca por quedarse con los crecientes fondos de los sistemas complementarios de pensiones
¿Le preocupa la aparición de sindicatos desgajados de ELA, como Esan o Ekintza?
Lo que me llama la atención es que los periódicos que dieron esa noticia con grandes titulares no hayan dado los resultados que han obtenido en las elecciones sindicales. Nosotros hemos sacado un 40,70% de los delegados, así que no acabo de ver cómo nos ha afectado.
Se avecina un importante relevo generacional en ELA que incluirá su sustitución en la secretaría general…
Mi salida es casi anecdótica. El grueso de la renovación se planificó en el año 1999. Desde entonces, diez de los doce miembros del comité ejecutivo que proveníamos de la clandestinidad ya han sido relevados. Germán Kortabarria saldrá antes del próximo congreso y, previsiblemente, porque aún no está decidido, no más allá del congreso me toca a mí.
¿Será el actual responsable de negociación colectiva, Adolfo "Txiki" Muñoz, su sustituto, tal y como se espera?
Parece que el relevo del secretario general crea cierto morbo a nivel mediático. Eso se planteará cuando se convoque el congreso de finales de 2008. Se hará con seis meses de antelación, a principios del año que viene. Los que ponen a "Txiki" en sus quinielas, juegan sobre seguro, porque indudablemente "Txiki" sería un candidato muy bueno para ser secretario general. Es un gran líder de la organización y eso no se ha descubierto ahora que se me va a sustituir a mí. Ha sido responsable de Gasteiz y secretario general del metal. Sería un buen candidato sin duda alguna, pero a día de hoy no hay ningún candidato.
¿A qué se va a dedicar cuando deje la secretaría general? ¿Baraja pasarse a la política?
¿Qué plus me añadiría a mí en el terreno personal ir a la vida política después de ser secretario general de ELA? Y digo la pregunta de otra manera: ¿Qué añade un secretario general de un sindicato a la vida política? Además, haber sido secretario general de ELA durante 20 años condiciona mucho tu biografía personal y pública, para bien y para mal.
¿No se ve en la disciplina de un partido lanzando discursos políticamente correctos?
No, la verdad es que no.
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El sindicato no está para decir que la economía va bien, sino para denunciar los abusosAdolfo Muñoz sería un buen candidato para sustituirme. Es un gran líderEl Gobierno vasco se ha instalado en una forma de actuar que va contra los trabajadores
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