CON EL CONFLICTO de la enseñanza pública aún en plena ebullición, al Departamento de Educación del Gobierno vasco se le ha abierto un nuevo frente: el de la enseñanza privada. Parte de ese sector, el representado por los sindicatos CC.OO. y STEE-EILAS, se concentró ayer frente a la sede del Ejecutivo de Gasteiz para reclamar al Departamento dirigido por Tontxu Campos la convocatoria de una reunión con todos los sindicatos de los centros concertados. Todo ello con el objetivo de «negociar un nuevo marco educativo».
La reivindicación de los trabajadores de la enseñanza privada es clara: la equiparación no sólo salarial, sino también en condiciones laborales con sus compañeros del sector público. «Las diferencias salariales, si nos comparamos con la enseñanza pública, superan el 5% entre los docentes y llegan hasta un 40% en otras categorías», lamentaba ayer Eva González (CC.OO.), minutos antes de comenzar la concentración.
Desde STEE-EILAS, Endika Rodríguez recordaba, además, que el Gobierno vasco «ha eliminado la partida de los presupuestos que cada año destinaba a la equiparación retributiva de los docentes privados con los públicos».
Asimismo, ambos sindicatos hacen hincapié en que las diferencias no se centran sólo en la retribución económica, sino que son «más graves, si cabe» en lo referente al horario laboral. «Es mentira que se haya logrado ya la homologación laboral ya que los profesores de la enseñanza pública trabajan 17 horas semanales lectivas y los de la privada, 22», subrayó en este sentido Rodríguez.
Ni CC.OO. ni STEE-EILAS tienen dudas sobre la responsabilidad del Departamento vasco de Educación en este desequilibrio. Es por eso por lo que entregaron una carta al consejero para recordarle la plataforma sindical.
Tontxu Campos, en cambio, no comparte esta opinión y aprovechó ayer para echar balones fuera y dejar claro que «tienen que negociar con quienes les contratan, es decir, con sus patronales», en alusión a Kristau Eskola. «El Gobierno vasco no va a suplantar a los interlocutores», adelantó poco después de mostrar su «sorpresa» ante la movilización.
Pero los representantes sindicales advierten de que la protesta va dirigida, tanto contra la patronal por no convocar la mesa sectorial desde mayo, como contra el Gobierno vasco. Es más, anuncian que las movilizaciones podrían convertirse en huelga si, antes de abril, no se celebra una reunión con todos los sindicatos para retomar la negociación. |