La ganadora de Miss Cantabria en 2007, Ángela Bustillo, una joven de 22 años que intenta abrirse camino como modelo, llevará a los juzgados las bases del certamen de Miss España tras haber sido desposeída de su corona por haber sido madre hace casi tres años, en una decisión que considera inconstitucional.
Catorce días le han durado a esta joven la alegría de haber sido escogida como la más bella de Cantabria y la esperanza de que eso le abriera puertas, porque los organizadores del certamen ya le han notificado mediante un burofax que ha perdido su título porque las bases exigen a las aspirantes «no haber tenido descendencia ni hallarse en estado de gestación». Esas bases son las del certamen de Miss y Mister España, que también rigen en las fases provinciales y que prohíben presentarse al concurso a aspirantes que hayan sido madres o estén embarazadas. Pero el haber tenido un hijo sólo las excluye a ellas, porque el certamen entiende, según explica el mismo artículo (7.4), que «a los varones» esa circunstancia «no les supone cambios físicos sustanciales que impidan el desempeño de las funciones habituales de una miss o un míster, tales como viajes, pasarelas o desfiles». Ángela Bustillo se presentó este año por cuarta vez a Miss Cantabria y admite que «sabía perfectamente» lo que decía ese artículo sobre el haber tenido un hijo. «Pero me parecía tan sumamente absurdo que pensé: Esto será algo de los años setenta y todavía no lo han arreglado, todavía no lo han adecuado a los tiempos que vivimos ahora mismo», relató.
Su letrada, Beatriz Bermejo, sostiene que los organizadores también sabían que su cliente era madre y la habían permitido participar en otras ediciones. Pero, en cualquier caso, recuerda que el Código Civil dice que las partes de un contrato -y las bases del certamen lo son- pueden pactar las condiciones que quieran «siempre que no sean contrarias a las leyes, a la moral, ni al orden público». La abogada de la ex miss se pregunta si esa cláusula que discrimina a la mujer por ser madre encaja con la Constitución, que proclama la igualdad de todos los españoles «sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición personal o social». |