CAFÉ DESCAFEINADO, una ‘‘San Miguel 0,0’’... ahora también un rioja de crianza y reserva sin alcohol. Por lo menos es lo que podría ser posible si alguien se interesara por el proyecto empresarial de Leyre Goikoetxea, Iñaki San Pedro, Javier López, Gorka Bilbao y Ander García-Ariño. Estos cinco ejecutivos se conocieron hace quince meses en el máster Gecem, de Gestión para la competitividad empresarial. «Nuestra idea de desalcoholizar el vino nos ha otorgado el título de herejes», explica entre risas Javier López. Un economista, una abogada, un ingeniero de telecomunicaciones, un analista de sistemas y un ingeniero industrial han revolucionado en pocos días, desde que se hizo público su proyecto, el mundo del vino.
Pero no se asusten los amantes de los caldos selectos. La herejía no pretende ofender. «La idea surgió porque pensamos: Si hay cerveza sin alcohol, y hay gente que la consume, ¿por qué no un vino sin alcohol? A partir de ahí empezamos a investigar y a documentarnos y nos encontramos con cosas muy curiosas», señala Javier, el economista del grupo. «No imaginábamos que esto iba a despertar tanta curiosidad», expresa Leyre, mientras se toma un café con Iñaki y Javier.
Ahora se sienten satisfechos, y es que han sido muchas las horas empleadas en desarrollar este proyecto, muchos ratos de incertidumbres y con algún pequeño ‘‘rifirrafe’’. «No, la verdad es que ya casi somos amigos», sonríe Javier mientras busca una mirada de complicidad en sus compañeros.
«Cuando comenzamos a documentarnos, descubrimos que ya había una patente para elaborarlo desde hace cien años», comenta Javier. «Sí, y en otros países como Alemania y Francia se comercializan unos diez millones de litros de este vino desalcoholizado», puntualiza Leyre. «El tema nos pareció curioso. Y más cuando leímos un artículo en la prensa que decía que desde la entrada en vigor del carné por puntos las bodegas habían bajado sus ventas en un 4%», dice Javier.
Ninguno de estos profesionales tenía relación con el mundo del vino, sólo, como dicen ellos, «el placer de beberlo cuando correspondía». Sin embargo, ahora presentan una idea que como explican «se trata de una alternativa para los bodegueros de siempre». «No tratamos de arañar un mercado ya existente, sino de que haya un producto complementario», afirma Iñaki. «Esta claro que a los amantes del vino esto les parecerá una broma, pero nos paso un caso, con una compañera de máster que nos convenció de que se trataba de una buena idea -comenta Javier- Tiene un tío, que por razones de salud el médico le ha prohibido el vino, y le conseguimos por internet una botellas de uno sin alcohol. Nos dijo que había sido la mejor noche vieja después de muchos años porque por fin había podido brindar con vino», señala Javier.
Pero ¿qué pasa con el sabor? «Sí, bueno, hay un cambio evidente. No se trata de un producto para los que van a buscando una clásica copa de vino. Sin embargo, los que hemos probado nosotros se acercan mucho a un tradicional vino de mesa», afirma Javier. |