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Los nómadas de la mar
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El skrei se convierte en el bacalao más apreciado de la alta cocina tras emigrar del mar de Barent hasta las islas noruegas de Lofoten para desovar
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Jon Mujika
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Como todo lo bueno de la vida, ni antes ni después. La pesca del skrei, el bacalao más apreciado en las mesas de alta alcurnia, se convierte cada año en un ritual. Las islas noruegas de Lofoten esperan cada año que se produzca el milagro del peregrinaje, la llamada de la Madre Naturaleza que lleva a esta especie a abandonar las gélidas aguas del mar de Barent y emprender una travesía hacia los fiordos de Lofoten, donde llegan para desovar y donde aguardan su llegada los pescadores. Son los más pequeños, los niños, quienes dan la señal de los primeros avistamentos. Pescarlos es tarea de hombres y comer su carne, jugosa, privilegio de paladares afortunados.
Lo acabamos de comprobar en la presentación de una nueva campaña del skrei en Bilbao -once años, ya, entre nosotros...-, acto que tuvo lugar en la Sociedad Bilbaina. A tal señor tal honor. La apreciable carne del Skrei fue cocinada por Daniel García, genio mayúsculo del restaurante Zortziko, acompañada por cangrejo real, otro sorprendente animal noruego. A la cita acudieron el director del Consejo de Productos del Mar de Noruega, Arne Sorvig, Javier Bilbao, en nombre de Eroski, la red que lleva ocho años comercializándolo entre nosotros, Francisco Javier Rodríguez, Pilar Prieto, Ángel Mª Tobias, Aitor Maritxalar, Rosa Santamaría, José Luis Lázaro, Emilio González, el sumiller Roberto González, Víctor Montes, Alberto López Echevarrieta, María González, Ignacio de Diego, José Garzón, Amancio Valiño, Juan Lambarri y un buen número de paladares afortunados.
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| Javier Bilbao, Pilar Prieto, Arne Sorvig y Fco. Javier Rodríguez. Z. Alkorta |
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El callejón de las botxerías
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