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La próxima apertura del parque comercial de Pando es otro de los asuntos que inquieta a los comerciantes. Sampedro |
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Los comerciantes de El Ojillo de Portugalete llevan su «situación de aislamiento» ante el Ararteko
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Los negocios han perdido una media de 30.000 euros anuales desde que comenzaron las obras de urbanización, hace ya dos años y medio
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Esther Gómez de Agüero Portugalete
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Las obrasObstaculizan la entrada a los locales e impiden el acceso a los proveedores
Ararteko Piden respaldo y que su causa no se olvide
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SON MÁS de dos años y medio de quejas sin respuesta ante el Ayuntamiento de Portugalete desde que comenzaron las obras del Campo de San Roke. Esta semana los comerciantes de la calle Gregorio Uzkiano han decidido acudir al defensor del pueblo. Junto con los vecinos de la vía han denunciado la «situación de aislamiento» que viven debido a estos trabajos de urbanismo.
Todo comenzó en junio de 2004 cuando presentaron el primer escrito al Consistorio para informar de la colocación de un vallado que seccionaba la calle, dividiéndola y aislándola. «A partir de esa fecha no hemos cesado de denunciar públicamente la situación crítica por la que atravesamos los comercios y que a la vez desampara a los vecinos», comenta Olimpia Galarza, en nombre de estos negocios. «Ninguna de ellas ha sido escuchada», se lamenta. Esta veintena de comerciantes solicita al Ararteko una respuesta a su misiva diferente a la «negativa constante» que han recibido estos años por parte del Ayuntamiento.
Las peticiones de los vecinos de El Ojillo se centran en que les dejen un tramo de carretera libre y que los vehículos tengan acceso a las calles peatonales colindantes todo el día para facilitar así la carga y descarga. «Hasta ahora esta labor es una odisea», admite Olimpia. Por otro lado denuncian que la iluminación de la calle es insuficiente y piden además que retiren los contenedores y escombros que ocupan parte de la calzada.
La apertura del nuevo parque comercial de Pando es otro de los asuntos que inquieta a estos vecinos, ya que además de la pérdida progresiva de clientela -que admiten están teniendo por las obras de la calle- creen muy difícil recuperarla justo cuando abran el centro en Repelega
Pérdidas económicas
Algunos de los negocios han perdido una media de 30.000 euros al año, aunque desvelan que la cantidad puede ser superior ya que según aseguran es difícil concretar una cantidad. «El establecimiento "Corre Corre" está en trámites de cerrar y es ya el segundo negocio que cesa su actividad desde que comenzaron los trabajos de la calle. Estos son algunos de los motivos por los que los comerciantes demandan también la concesión de algún tipo de indemnización, devolución o exención de los impuestos mientras duren las obras. «No estamos pidiendo nada que no nos corresponda, nosotros carecemos de unos servicios por los que tenemos que seguir pagando y además tenemos pleno derecho en recibir compensaciones debido a los trastornos que hemos soportado desde que arrancaron las obras», recuerda la comerciante. Esta agrupación pide una compensación aunque sea a través de una «gran campaña» de promoción al comercio al término de las obras. |
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