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Leire Olaberria se estrenó ayer en el velódromo donostiarra. Nagore Iraola |
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El estreno soñado de Olaberria en Anoeta
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La ciclista guipuzcoana debuta con victoria en las Seis Horas el mismo día de su cumpleaños
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Alain Laiseka Donostia
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Un estremecedor escalofrío recorre las gradas del velódromo de Anoeta. La mirada, sobre Débora Gálvez. El pensamiento, visitando a su hermano, Isaac, quien perdió la vida el pasado otoño durante la disputa de una prueba de pista. Una historia desgarradora. No más que las lágrimas que ayer corrían por la mejilla de la joven ciclista mientras un pañuelo de aplausos trataba de secárselas. Imposible. No hay remedio contra ese dolor. El tiempo, quizás. Un silencio y luego, acompañando la salida de la pista de la corredora mallorquina, otra ovación. Más aplausos. Entre ellos, los de Leire Olaberria. Brazos en alto. Como queriendo abrazar a Débora, Su amiga y compañera de selección. Como queriendo sacarle el dolor. Qué impotencia. El momento más emocionante de la tarde para la ciclista guipuzcoana en el día de su estreno en la Seis Horas. Más que la victoria en la prueba de puntuación. Más que la celebración de su cumpleaños. «Pasamos mucho tiempo juntas fuera de casa y sé que ha sido un golpe muy duro para ella, pero lo ha afrontado con serenidad. Débora es muy valiente. Con el tiempo lo superará», asegura Olaberria, quien no quita ojo de la pista. Tiene motivos. En el anillo, rueda su pareja, su compañero, o como quiera que se llame ahora: Javier Azkue. Y no se relaja hasta que acaba la prueba. «Ya», dice, como si se hubiese quitado la presión de golpe.
La última vez que se disputaron las Seis Horas, en 2004, Olaberria disfrutó con el espectáculo de la pista desde la grada. Animando. Entonces apenas había comenzado a probar en el ciclismo tras pasar casi toda su vida centrada en el atletismo. Ahora, tres años después, la guipuzcoana es una de las firmes promesas de la pista estatal. Es cuarta en el ránking UCI de la prueba de puntuación y novena en la general de la Copa del Mundo en la misma especialidad tras brillar, y de qué manera, en la última prueba disputada hace aproximadamente un mes en Los Angeles, donde fue tercera. «Ahora, toda mi atención está puesta en la puntuable de Manchester que se disputa en una semana. Allí trataré de afianzar mi cuarto puesto en el ránking UCI y subir alguno en la general de la Copa del Mundo», explica, aunque ella misma reconoce que no puede evitar mirar más allá de Manchester. Pero en otra dirección. Al sur. A Mallorca. Al velódromo Guillermo Timoner de Palma, donde en poco menos de un mes se celebrarán los Campeonatos del Mundo de pista. «Sólo hay una plaza, por lo que el seleccionador decidirá entre Gema (Pascual) y yo. Pase lo que pase, estoy contenta». Con su carrera relámpago y con su estreno de ayer en Anoeta. El que ella soñaba. |
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